UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– El catedrático de Psicología Clínica habla en la Universidad de Navarra sobre la capacidad de destrucción y el abordaje terapéutico de los celos en la pareja

“Los celos son inherentes al ser humano, son normales dentro de ciertos límites y no hay que avergonzarse de ellos. El problema aparece cuando no se saben gestionar, porque generan sufrimiento”, aseguró el catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco Enrique Echeburúa. El experto impartió en la Universidad de Navarra la conferencia “Celos en la pareja: una emoción destructiva”, organizada por los alumnos de la Facultad de Educación y Psicología.

“La línea roja entre la normalidad y lo patológico se produce cuando no existe una provocación lógica, el sufrimiento es intenso y desproporcionado, existe una interferencia grave en la vida cotidiana y una falta de control”, explicó. También cuando se producen conductas comprobatorias rituales, como “las preguntas frecuentes, el interés reiterado por el pasado, llamadas telefónicas constantes, apariciones inesperadas o registros de objetos personales”.

En la sesión, que se enmarcó dentro de las Primeras Jornadas de Experiencia de Psicología, el miembro de la Academia Vasca de las Ciencias, las Artes y las Letras (Jakiunde) subrayó que los celos pueden aparecer en cualquier momento de la relación, aunque “es cierto que hay momentos críticos que pueden favorecer su aparición, como pueden ser el comienzo de la convivencia, el nacimiento de un hijo, un nuevo trabajo o el éxito profesional de una de las partes”.

Con respecto al perfil de las personas celosas, en su opinión existen factores de personalidad o circunstancias biográficas que influyen en la probabilidad de experimentar este sentimiento, por ejemplo, “la  susceptibilidad y la desconfianza, el déficit de autoestima, la dependencia emocional, la introversión o  la carencia de recursos sociales”. Asimismo, afirmó que los celos se dan más en hombres que en mujeres, y se expresan de modo diferente: “Ellos lo manifiestan más en forma de ira o de agresión, mientras que las  mujeres lo hacen con tristeza o depresión, incluso, en muchas ocasiones, mezcladas con  autorreproches, el famoso ‘¿qué he hecho mal?’”.

Respuesta terapéutica a los celos obsesivos y delirantes

Enrique Echeburúa expuso también las respuestas que se les puede dar a las diferentes tipologías de celos  desde una perspectiva terapéutica. En primer lugar a los celos con carácter obsesivo, que se producen cuando la persona es incapaz de rechazar pensamientos relacionados con la infidelidad, a pesar de que no cuente con ninguna prueba y tenga el convencimiento de que no es real. “En este caso hay que trabajar en cambios de conductas, en la modificación de pensamientos o la intervención en otros aspectos relacionados, como el aprender a relajarse, aumentar la autoestima o mejorar la relación de la pareja”.

“Sin embargo- añadió-, cuando el cuadro presenta mayor gravedad, y existen situaciones de celos delirantes, en los que la persona no admite que sus pensamientos no son ciertos, su tratamiento puede requerir la utilización de psicofármacos”.

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