UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XV EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La danzaterapeuta Lucía Reula asegura que las emociones son una brújula, “las escribimos, las pintamos, las bailamos, a veces las entendemos y a veces no”

La danzaterapia es el uso psicoterapéutico del movimiento dentro de un proceso que persigue la integración psicofísica del cuerpo y la mente del individuo. Se caracteriza por el uso que se hace de la danza y el movimiento para ayudar a solventar los conflictos emocionales o psicológicos de las personas. “La danzaterapia nace de la danza en su forma más simple, de los movimientos naturales y espontáneos del ser humano, y utiliza el movimiento, la postura, la danza, la improvisación y la composición”, explica la danzaterapeuta y coreógrafa Lucía Reula.

Reula ha realizado estas declaraciones en el marco de la XV Edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, donde participa en el seminario “Arteterapia, género y cuerpo”, en el que imparte talleres de danza.

Los beneficios que aporta la danzaterapia para las personas que la practican son múltiples según la experta: ayuda a conocerse a uno mismo, a conocer los propios límites y posibilidades, aumenta la conciencia corporal, reduce el estrés, favorece la disponibilidad corporal, despierta el lado lúdico y creativo de la persona, desarrolla la empatía y la escucha, favorece la comunicación con los demás, la integración social…

Y es que el trabajo con las emociones es fundamental en la arteterapia: “Trabaja con las emociones que aparecen aquí y ahora, dándoles un espacio, poniéndolas en movimiento y buscando una integración psicocorporal. Las escribimos, las pintamos, las bailamos, a veces las entendemos y a veces no. Son una brújula, una orientación. Utilizamos el arte para expresarlas, para ver lo que sucede en nuestro interior, para entender, para alumbrar, para ampliar nuestra conciencia”, manifiesta Lucía.

Cualquier persona puede practicar la danzaterapia, puesto que “no se trata de hacer un movimiento bello o de imitar lo que está haciendo otra persona o de llegar a un ideal. Todo el mundo puede bailar”, apunta la coreógrafa. En este método, la danza se utiliza de una manera muy natural, ya que es una expresión genuina del ser humano. “El lenguaje del cuerpo es muy antiguo, por lo que, sobre todo, se trata de recuperar este movimiento primigenio, natural”, en opinión de Reula.

La danzaterapia propone pautas y cada persona las puede hacer a su medida y a su ritmo. Por esto, esta técnica puede ser valiosa para todo el mundo. “La atención al propio cuerpo, tratarlo de una manera cariñosa, expresarnos a través del movimiento, utilizar el arte, la danza y la coreografía nos abre campos de expresión, nos ayuda a conectar con nosotros, con los demás y con lo que nos rodea”, ha finalizado Lucía Reula.

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