UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XV EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La traductora audiovisual Eugenia Arrés señala que la urgencia con la que se demandan los contenidos hace que los profesionales dispongan de menos tiempo, lo que mermará la calidad de los trabajos

La llegada de nuevas vías para consumir contenidos audiovisuales a través de plataformas digitales como Netflix, Amazon Prime Video o HBO ha supuesto un revulsivo en el sector de la traducción en España. Así lo ha asegurado la traductora audiovisual Eugenia Arrés, que añade que “el sector de la traducción audiovisual en nuestro país ha crecido en volumen de trabajo en el último par de años gracias a la llegada de estas plataformas y que con la multiplicación de contenidos que se emiten, se prevé que siga en crecimiento y que esta tendencia continúe”.

Estas declaraciones las ha realizado Arrés, que también es vicepresidenta de la Asociación de Traducción y Adaptación Audiovisual de España (ATRAE) en el contexto de su ponencia “El sector de la traducción de series en España” dentro del “Curso Internacional “Traducir el cine”. 1ª Edición: Las series, nuevas ficciones cinematográficas”, en el marco de la XV Edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en la Sede Olavide en Carmona – Rectora Rosario Valpuesta.

La traductora señala que dentro de la traducción audiovisual se recogen varias disciplinas, como son la traducción de guiones para doblaje o voice-over, el subtitulado, la adaptación accesible de las obras (subtitulado para sordos y audiodescripción para ciegos) o la localización de videojuegos, entre otras. “Dentro de cada subdisciplina podemos trabajar en cine o televisión, para diversas industrias del entretenimiento o traduciendo material audiovisual interno o promocional para empresas de cualquier sector: las posibilidades son prácticamente ilimitadas. Mientras haya material audiovisual, todo es susceptible de traducirse” ha añadido la experta.

Arrés se ha mostrado preocupada con diversos aspectos que ha traído la revolución del streaming a la traducción, entre ellos los plazos y las tarifas. “Esto se debe a que la urgencia con la que se demandan los contenidos hace que los profesionales que participan en cada encargo dispongan de menos tiempo para completarlo, lo que evidentemente hará que, con el tiempo, se vea mermada la calidad del trabajo”, ha señalado.

Por otra parte, la traductora también señala que “la multiplicación de contenidos también ha provocado una diversificación del trabajo entre intermediarios; cada uno de ellos trabaja con un margen y, en algunos casos, el remanente para el traductor es demasiado bajo con respecto a lo que se venía cobrando en el sector años atrás. Parece que es complicado mantener el poder adquisitivo y es posible que muchos compañeros estén entrando en un mercado con peores condiciones que con las que entramos los que ya tenemos años de experiencia”.

Entre las producciones que más se traducen, Arrés destaca fundamentalmente los blockbusters procedentes de Estados Unidos, puesto que “es cine comercial, que será éxito en taquilla y más tarde en televisión y, por lo tanto, merece la pena invertir en él; lo mismo ocurre con apuestas seguras como la animación, las entregas de distintas sagas o las temáticas de moda del momento, como los piratas, superhéroes o naves espaciales”. No obstante, “las nuevas plataformas digitales han traído una democratización de los contenidos y esto hace que se traduzca más cine y televisión procedente de otros países y en otros idiomas”.

Por otro lado, sostiene que “muchos traductores están sujetos a acuerdos de confidencialidad que les impiden hablar de en qué obra han trabajado antes, durante o después del estreno”. Esta práctica, añade Arrés, es habitual entre algunos estudios, distribuidoras o intermediarios y “frena mucho la posibilidad de promoción del propio traductor, que no puede hablar de sus trabajos mientras viva”. La traductora, que posee una trayectoria de 15 años trabajando en el sector, ha observado que “la gran mayoría de contenido lo he hecho bajo acuerdos de este tipo, así que, al final, todo queda para mi satisfacción personal. Aun así, todo el colectivo de traductores audiovisuales seguimos presionando para que se acredite debidamente al traductor y en los últimos años hemos visto movimientos a favor por parte de algunos de los clientes que nos hacen pensar en un futuro más favorable”.

La experta ha señalado que para ser un buen traductor audiovisual es necesario dominar un nivel muy alto tanto de la lengua y la cultura de origen, así como trabajar con numerosos acentos y registros. Además, añade: “Debemos contar con un bagaje cultural tan amplio que nos permita detectar cualquier referencia o juego de palabras para así trabajar de una forma rápida y precisa. Por otro lado, los clientes valoran mucho que uno conozca bien el mundo del cine y de la televisión; haya visto, leído y escuchado mucho material en sus idiomas de trabajo y sea siempre profesional en el cumplimiento de los plazos y en el trabajo que se le pide”, ha concluido la traductora.