UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– La Universidad de Navarra organiza un congreso sobre la posverdad los costes de la mentira en la esfera pública, entre otros temas

“El lado positivo de que existan noticias falsas es que ponen en alerta al ciudadano. Le enseñan a gestionar, buscar y reconocer la verdad en una sociedad que ha cambiado”. Así lo ha afirmado Lourdes Flamarique, profesora de Filosofía de la Universidad de Navarra y coorganizadora del congreso internacional ‘Verdad: expectativas cumplidas y defraudadas’.

La actividad, que se celebra hoy y mañana, está promovida por el Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra y cuenta con financiación del Ministerio de Economía y  Zurich Seguros.

Inés Olza, investigadora del ICS y otra de las coorganizadoras, señala que “ahora hay espacios de comunicación en los que cualquiera puede tener impacto, ser una voz escuchada y reconocida. Eso es fantástico, pero presenta el desafío de la fiabilidad de la fuente”.

En este sentido, uno de los temas que aborda el evento es cómo ha proliferado la información y el consecuente cambio del paradigma verdad-mentira. De acuerdo con Olza, “hoy en día solamente se presta atención a lo prominente, como los titulares. Por eso los titulares irónicos o humorísticos a veces presentan problemas, porque algunos los interpretan de manera literal”.

Verdad en la política

Otra de las cuestiones que trata el congreso es el coste de la mentira en distintos ámbitos, uno de ellos, la política. “Los políticos a veces optan por ‘decir sin decir’, hablan con implícitos, para evitar responsabilidad y confrontaciones. Esto es una falta de claridad del discurso, no se pronuncian de manera inequívoca”, comenta Inés Olza. Ha mencionado el caso de Donald Trump: “Ha mentido abiertamente y aun así ha ganado porque sus votantes se han centrado en otras cosas que creían sinceras como su afán de ‘proteger’ Estados Unidos”.

La política es una de las áreas en las que más se ha aplicado otro de los conceptos relevantes del congreso, la posverdad, una tendencia en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales. Lourdes Flamarique puntualiza que esta expresión no es nueva, “ya venía de antes y funciona más bien como una denuncia, una llamada de atención a este tipo de personalidades”.

La filósofa se muestra optimista sobre el creciente debate público en torno a la verdad: “La presencia de esta como un valor en alza es signo de que se ha creado una conciencia del malestar respecto de los fraudes, mentiras y engaños”.

El congreso ‘Verdad: expectativas cumplidas y defraudadas’ está coorganizado por los proyectos ‘Cultura emocional e identidad’ y ‘Discurso público’ del ICS. Entre los ponentes destacan Franca D’Agostini, de la Universidad Estatal de Milán (Italia); Johanna Fawkes, de la Universidad de Huddersfield (Reino Unido); y Jorge Bustos, jefe de opinión de El Mundo.