UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Zalmai Haquani, profesor de la Universidad de Caen y antiguo embajador de Afganistán en Francia, participó en unas jornadas en la Universidad de Navarra

Zalmai Haquani, antiguo embajador de Afganistán en Francia y profesor emérito de la Universidad de Caen ha participado en unas jornadas sobre los dilemas y retos actuales a los que se enfrenta el país afgano. Durante la jornada, organizada por la Agrupación Universitaria por Oriente Medio (AUNOM) de la Universidad de Navarra, el antiguo embajador aseguró que “la democracia en Afganistán es muy bonita sobre el papel, pero no existe”.

El doctor Haquani habló sobre los diferentes obstáculos y dificultades a los que se enfrenta su país y reflexionó sobre el sentido de la democracia en Afganistán en las condiciones actuales. Zalmai Haquani aseguró que “en los últimos quince años la democracia ha chocado con riesgos y dificultades de diversa naturaleza que le han impedido progresar como son las dificultades sociales y las del poder político e institucional”. Asimismo, se refirió a la Conferencia de Bonn celebrada con el objetivo de rehacer el Estado de Afganistán posterior a la guerra de 2001: “Entonces muchos éramos optimistas, pero pronto nos dimos cuenta de que la instauración de la democracia tal y como la conocemos en Occidente era muy difícil y casi imposible”.

Además, añadió: “En 2017 seguimos sin tener un Gobierno que emane del  pueblo ni que trabaje para el pueblo”, porque una característica determinante es que “la sociedad afgana no es como las demás. Es una sociedad tribal con muchas rivalidades en la que los intereses particulares están por encima del interés general”.

En relación a las fuerzas exteriores que apoyan a los talibán, el diplomático afirmó que “quiénes se oponen a la democracia en Afganistán no son más de cinco mil personas, pero tienen un apoyo exterior muy fuerte y decisivo, como en el caso de Rusia que les proporciona carburante y alimentos”. Sobre las rivalidades actuales entre los talibán y el Estado Islámico, Zalmai Haquani subrayó: “Entre las rivalidades armadas de estos dos grupos, quiénes realmente mueren son los afganos. Su objetivo son los civiles y es un claro ejemplo de uso de la religión para fines políticos”.

Para finalizar, el antiguo embajador de Afganistán en Francia concluyó que “los jóvenes bien formados que tenemos en el país, gracias a sus estudios, conocen el sentido de interés general y serán ellos los que algún día tomarán el relevo y nos harán salir de esta situación con la cabeza bien alta”.