UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA

Según el último hallazgo del grupo de Antonio Salas en el contexto del proyecto Eurotast

La genética está escribiendo con precisión la historia de millones de personas que, contra su voluntad, fueron capturados en África para su explotación como esclavos en países sudamericanos. El relato de uno de los capítulos más dramáticos y tristes de la historia de la humanidad, el comercio de esclavos trasatlántico, cuenta ahora con nuevos datos de la mano de la colaboración internacional Eurotast en la que el equipo del genetista de la Facultad de Medicina de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) Antonio Salas Ellacuriaga es el único representante español.

En un artículo en la revista American Journal of Human Genetics, el equipo del doctor Salas estudia genéticamente por vez primera un conjunto de poblaciones humanas actualmente asentadas en la Guayana Francesa e en el país vecino de Surinam. Las comunidades estudiadas “representan los denominados cimarrones (noir marron), descendientes de esclavos africanos rebeldes que consiguieron escapar y vivían refugiados en los ‘palenques’ o ‘quilimbos’”, concreta Antonio Salas. Los últimos estudios genéticos demuestran que parte de la actual población de estos dos países son “descendientes directos” de estos esclavos. El trabajo es una muestra de que “la genética es una fuente de información adicional a la documentación escrita preservada de aquella época, acercando una visión biológica del proceso”.

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