UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El director académico del Máster en Cuestiones Contemporáneas en Derechos Humanos de la UPO, Francisco Infante, asegura que actualmente en China existe una de las represiones más graves contra las personas por expresar sus ideas y opiniones

“Las violaciones de los Derechos Humanos son una triste realidad en todas partes del mundo. En unos lugares son más evidentes, visibles y crueles, en otros menos intensas pero existen y, en otros, lo que probablemente incluya el mundo occidental, son violaciones más sutiles y en consecuencia menos perceptibles por la opinión pública”. Así lo ha declarado Francisco Infante Ruiz, profesor del Área de Derecho Civil de la UPO y director académico de la VII edición del Máster en Cuestiones Contemporáneas en Derechos Humanos, título propio de la Universidad Pablo de Olavide.

Dicho máster, gestionado por la Fundación UPO y que posee una carga lectiva de 60 créditos ECTS, comenzará el 22 de enero de 2018. El programa persigue los siguientes objetivos: impulsar el compromiso ético, la deconstrucción de las verdades dadas, fomentar el pensamiento crítico y facilitar instrumentos emancipadores. En resumen, generar en el alumnado un pensamiento reflexivo, crítico, solidario y comprometido.

A la hora de mencionar casos de violaciones de Derechos Humanos, Francisco Infante ha citado la crisis de los exiliados que huyen de la guerra de Siria, “no sólo en el país de origen, del que centenares de miles de personas han tenido que huir por los horrores de la guerra y los crímenes cometidos por todos los implicados, sino también durante el largo periplo para alcanzar algún país europeo, quedando en las manos de criminales inmundos y crueles que trafican con seres humanos”.

Pero las violaciones de derechos básicos y los tratos degradantes no acaban ahí: “¿Hace falta recordar a los refugiados olvidados en Grecia, el trato que han recibido en Eslovenia, las deportaciones realizadas por Austria desde el momento que decidió sellar sus fronteras con el beneplácito de las autoridades comunitarias…? ¿Y qué decir de la falta de Derechos Humanos básicos en China? El mundo occidental mira para otro lado, pero en China nos encontramos ahora ante una de las represiones más graves de los últimos años contra personas por el sólo hecho de expresar sus ideas y opiniones”.

Sobre la responsabilidad que los países occidentales tienen en este tipo de hechos, el profesor ha asegurado que no es escasa, sino que es mayor de lo que nos imaginamos inicialmente. Las razones principales –que no únicas- son históricas, políticas, sobre todo al nivel de las geoestrategias mundiales y económicas: “Históricas, por la posición de los países occidentales en el panorama internacional tras la Conferencia de Berlín del siglo XIX, mientras que las políticas nos llevan a la geoestrategia mundial que se abre en el mundo tras la caída del muro de Berlín, con el dominio apabullante de Estados Unidos, el auge de China como potencia dominante y la resistencia de la actual Rusia de Putin a perder su hegemonía en el mundo o el terrorismo yihadista, entre otros centros de poder”, según el director del máster. Con respecto a las causas económicas, señala los hechos de que cada una de las potencias mundiales intenta preservar sus intereses y aumentar sus beneficios económicos.

En esta línea, ha explicado que los Derechos Humanos son, antes que nada, procesos históricos de lucha por la dignidad humana. “Pensemos, por ejemplo, en el cambio climático o en la lucha contra la pobreza, puesto que más de 1.300 millones de personas se encuentran en estado de pobreza extrema en el mundo, sin olvidarnos de que hay muchas otras más que se encuentran en los umbrales de pobreza por el hecho de estar por debajo de los niveles mínimos de satisfacción de las necesidades materiales básicas. Desde esta perspectiva, indudablemente, ambos problemas son también Derechos Humanos”, ha apuntado Francisco Infante.

Nuestro país no es ajeno a esta problemática, aunque el director del máster ha reconocido que no existen vulneraciones sistemáticas, pues es un Estado Democrático de Derecho que establece un sistema adecuado de defensa de los derechos fundamentales y las libertades públicas. Pero si se aplica la visión de los Derechos Humanos como procesos históricos de la lucha por la dignidad, “la cosa cambia”.

Para ejemplificar esta problemática, Infante ha señalado el problema de la pobreza, puesto que 13 millones de españoles están en riesgo de pobreza o exclusión social. Con respecto al trabajo, “la tasa de desempleo actualmente está en torno al 17 por ciento, en los momentos más graves de la crisis ha llegado a más de un 26 por ciento. Además, centenares de miles de españoles han debido emigrar y la mayoría de los jóvenes está sin empleo o bajo empleo precario. Por otro lado, se encuentran las ejecuciones hipotecarias masivas como consecuencia de la crisis económica. ¿No pueden considerarse violaciones de Derechos Humanos los casos de desahucios de deudores vulnerables y familias en riesgo de exclusión social? Además de la violencia machista, que no es sólo una lacra social, sino también un problema de Derechos Humanos violados. En todos estos casos, por mucho que nos cueste reconocerlo, hay violaciones de Derechos Humanos, menos visibles, como decía antes, y con dimensiones diversas a las habituales, pero las hay”.

Para tratar de hacer frente a estas vulneraciones de derechos, el profesor ha manifestado que cada persona individualmente tiene una responsabilidad en este sentido. Y lo ejemplifica de la siguiente forma: “Quien es comunicador o periodista debe narrar los ataques contra los Derechos Humanos y la dignidad, quien es jurista debe luchar por las reglas que permitan la efectividad de los Derechos Humanos…” Y para concluir, Francisco Infante ha asegurado que, colectivamente, nuestro compromiso como ciudadanos y ciudadanas debe ser fuerte y exigir a la política que desarrolle en serio programas de defensa y lucha por los Derechos Humanos.