UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Investigadores de la UPV/EHU detectan que el dolor percibido al extraer sangre arterial en el brazo es mayor que en la muñeca, y colocar un catéter venoso duele menos

Según una investigación del grupo de trabajo de Enfermería DIASURE realizado a 820 pacientes de entre 18 y 85 años que acudieron a los servicios de urgencias del Hospital Galdakao-Usansolo y Hospital Universitario Basurto, las extracciones de sangre arterial para gasometría provocan un dolor moderado y las colocaciones de catéteres venosos periféricos un dolor leve. Este trabajo, liderado por los investigadores de la UPV/EHU Sendoa Ballesteros, Gorka Vallejo e Irrintzi Fernández, analiza la percepción del dolor para mejorar la toma de decisiones ante una intervención sanitaria y mitigar el efecto doloroso de las principales técnicas de enfermería en los servicios de urgencias.

El dolor está considerado como el quinto signo vital; es decir, junto con la temperatura corporal, el pulso, la presión sanguínea y la frecuencia respiratoria, es uno de los signos vitales que son tenidos en cuenta en una primera exploración sanitaria. Sin embargo, el dolor al ser un factor subjetivo es muy difícil de medir. Por esta razón, el equipo de investigación de la UPV/EHU ha optado por preguntar abiertamente a las personas para valorar el dolor iatrogénico (el derivado de la atención sanitaria) que, en general, suele estar infravalorado.

El estudio ha durado seis meses (de enero a junio de 2017) en los servicios de urgencias de los hospitales GaldakaoUsansolo y Universitario Basurto, cada uno de los cuales ofrecen cobertura sanitaria a una población superior a 300.000 habitantes. Fueron un total de 820 pacientes (456 hombres, un 51,8%; y 425 mujeres, un 48,2%), de edades comprendidas entre 18 y 85 años. Se colocaron 780 catéteres venosos y se extrajeron 101 muestras de sangre arterial para medir los niveles de oxígeno, dióxido de carbono y concentración de bicarbonato (gasometrías). El dolor fue cuantificado mediante la aplicación de Numeric Pain Rating Scale (NRS-11) que otorga un valor entre el 0 y el 10 al dolor autopercibido. Cero es la ausencia de dolor, diez el más fuerte imaginable. Ya está estipulado que dolores superiores a la escala 3 no deberían ser aceptados. Estas técnicas sanitarias fueron realizadas por enfermeras con más de cinco años de experiencia profesional en el servicio.

El catéter menos doloroso que la extracción de sangre

Las inserciones de catéteres en vena tuvieron una puntuación media de 2,8 en la escala NRS-11, y las gasometrías fueron percibidas como más dolorosas (3,6 en la misma escala). El nivel de dolor iatrogénico se asoció a la dificultad técnica media o alta del procedimiento, a la elección de la arteria humeral en lugar de la radial en las gasometrías y se correlacionó con el dolor basal en las venopunciones. Es decir, como explica Sendoa Ballesteros, profesor de Enfermería de la UPV/EHU y enfermero asistencial del servicio de urgencias del Hospital de Basurto, “existen diferencias según la dificultad de la técnica sanitaria empleada (inserción de catéter o extracción de sangre arterial) y localización de la punción (muñeca o la altura de la flexura del codo o fosa antecubital). Es más dolorosa la gasometría cuando se realiza sobre la arteria humeral a su paso por la fosa antecubital, que sobre la arteria radial en la muñeca. Esta diferencia puede explicarse porque en la anatomía humana la arteria humeral está en un nivel más profundo que la radial”.

Otras variables, como el sexo, la edad o la procedencia, no influyen en la percepción de la intensidad del dolor. Tampoco el calibre de la aguja empleada parece afectar, “aunque es verdad que los resultados pueden variar dependiendo de la experiencia que tenga la persona encargada de realizar la punción –apunta el investigador de la UPV/EHU–. En este sentido, en nuestra investigación ha participado personal con una amplia experiencia profesional”.

Como se señala en el artículo científico, “un mayor conocimiento de los efectos dolorosos derivados de cada procedimiento de enfermería durante la asistencia en urgencias y de los factores que se asocian a la autopercepción del mismo podría ayudar a determinar cuándo y cómo debería intervenirse para mitigar este efecto indeseado”.

El Grupo de Trabajo DIASURE

El Grupo de Trabajo DIASURE nació en febrero de 2015. Se trata de un proyecto piloto dirigido por los profesores de la UPV/EHU Sendoa Ballesteros, Gorka Vallejo e Irrintzi Fernández. El equipo multicentro está conformado por enfermeras de Osakidetza. En esta investigación han participado Lohitzune Andrés-Letamendia, Iciar Barriuso-Álvares, Leire Berasaluze-Sanz, Oiane Bidaguren-López de Larruzea, Miriam Díaz de Espada-López de Ondategi, Ainara García-Barcenilla, Tamara García-Martínez, Itziar Jimeno-Báez, Nekane Juaristi-Iparraguirre, Tamara López-Chamorro, Mai-der Osoro-Barrera y Leire Reglero-García. El objetivo del grupo de trabajo es medir y evaluar el dolor iatrogénico en pacientes de edad adulta. Las técnicas de enfermería analizadas en las áreas de urgencias son, entre otras, punciones venosas, arteriales e intramusculares o sondajes nasogástricos y vesicales.

Referencia bibliográfica

Sendoa Ballesteros-Peña, Gorka Vallejo-De la Hoz, e Irrintzi Fernández-Aedo en representación del grupo de trabajo DIASURE. Dolor asociado a las técnicas de inserción de catéteres venosos y extracción de sangre arterial en el área de urgencias. Enfermería Clínica. 2017. https://doi.org/10.1016/j.enfcli.2017.11.002