UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVI EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

José Cruz Díaz, experto en Derecho Eclesiástico y profesor de la Universidad de Sevilla, considera de “justicia histórica” que se haya reconocido la nacionalidad a los descendientes de aquellos españoles

“He visto pocos ejemplos de tanta lealtad a una identidad como la que demostraron los sefardíes”. Así de rotundo se expresa José Cruz Díaz, profesor de Derecho de la Universidad de Sevilla, al recordar el triste episodio de la historia de España que terminó con la expulsión de los españoles judíos en 1492. “Allí donde llegaban formaban sus comunidades y eran muy endogámicos, precisamente para conservar esa identidad propia”, hasta tal punto que “no se mezclaban con los judíos de los lugares de destino, donde solían coexistir las dos comunidades” de manera paralela. “Muchos se llevaron la llave de sus casas y aún hoy las conservan sus descendientes”, añade el experto en Derecho Eclesiástico.

Cruz Díaz ha hecho estas declaraciones con motivo de su participación en el curso ‘Historia y cultura de los judíos de Sefarad’, que se clausura hoy en la sede Olavide en Carmona – Rectora Rosario Valpuesta dentro de la XVI edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide. El seminario, dirigido por Pepa Rull Broquetas, fundadora-presidenta de la Asociación Be Sepharad-Legado Sefardí, ha arrancado la jornada de este jueves con la conferencia ‘Paradigmas teológico-políticos sobre el problema converso en los reinos cristianos de la Península (ss. XIII-XV)’, que ha pronunciado Cruz.

Y es que, según ha señalado el también codirector –junto a Rafael Rodríguez- del Seminario Internacional sobre Holocausto y Antisemitismo de la UPO, un siglo antes de su expulsión, “la mitad de las juderías de España dejó de ser judía”. Muchos abjuraron de su fe y decidieron abrazar la religión cristiana cuando, a partir de 1391, se desató una ola de odio y persecución con asaltos a las juderías y asesinatos que tuvo su origen ese año “tristemente en Sevilla” después de que el arcediano de Écija y canónigo de la catedral Ferrán Martínez encolerizara a las masas. Precisamente, el carácter masivo de estas conversiones fue lo que despertó los recelos entre los cristianos sobre su carácter fraudulento y de conveniencia “para conservar la vida o el patrimonio”. “Y dado que no son cristianos sinceros, son herejes y hay que perseguirlos para purificar la fe”, ha añadido.

El profesor Cruz ha señalado que el siglo XIII se estima como el “siglo de oro del judaísmo español”, y hasta mediada la centuria las juderías de las coronas de Castilla y de Aragón viven su “clímax desde un punto de vista cultural como de los importantes cargos que ocupan las élites judías en la Corte, hasta que las conversiones masivas diezman el judaísmo en España”. Surge entonces una nueva discriminación: se empieza a distinguir entre cristianos nuevos y cristianos viejos, que no querían perder sus privilegios a la hora de ocupar puestos políticos y cargos de confianza. “La judería queda diezmada no sólo en su elemento humano sino también patrimonial y no volvieron a ser lo mismo. Con todo y con eso hubo una cierta recuperación ya en el siglo XV hasta que se les expulsa en 1492”, ha subrayado. No obstante, ha aclarado que “por lo menos en España se les dio la opción de marcharse o convertirse para quedarse”, ya que en reinos como Portugal, las conversiones fueron “forzadas y no tuvieron la opción de salir para conservar su identidad judía” porque Manuel I no quería prescindir de “gente por lo general muy preparada” ni de su patrimonio.

En cualquier caso, José Cruz ha asegurado que los judíos eran españoles que llevaban aquí más de mil años como comunidad y que, por lo tanto, “el judaísmo español fue, ante todo, español”. Hasta el punto de que “se desarrolló un judaísmo propio, una identidad propia que ha calado a todos los niveles: religión, literatura, poesía, pensadores, gastronomía, ritos… Tienen una manera de ser judíos a la española”. Por eso, a juicio de este experto, la concesión de la nacionalidad española a los descendientes de los judíos sefardíes “viene a hacerles justicia histórica, ahora que se habla tanto de memoria, porque su identidad no era incompatible con España, todo lo contrario: han aportado al mundo españolidad y han construido España fuera de España”, ha ilustrado.

Por último, ha reconocido que de un tiempo a esta parte se estudia y valora “cada vez más” el papel de los judíos en la historia de España y, en este sentido, ha recordado que la Universidad Pablo de Olavide cuenta desde 2005 con el Seminario de Estudios sobre el Holocausto y el Antisemitismo, donde una de sus líneas de investigación tiene que ver precisamente con el sefardismo. Donde detecta algunas “lagunas” es en lo referente a la historia contemporánea: “cuándo regresan y qué aportan hoy los judíos, la presencia de los sefardíes regresados, pero se han hecho avances muy importantes”, ha apostillado.