UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVI EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El entrenador personal Manuel Soto reivindica la ampliación de la carga lectiva dedicada a la educación física y asegura que su impartición a primeras horas incrementa la capacidad de aprendizaje de los niños

La práctica del ejercicio físico “mejora la plasticidad neuronal y activa áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la memoria”. Así lo ha asegurado esta mañana el entrenador personal Manuel Soto Alés, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, al reivindicar la ampliación de la carga lectiva dedicada a la educación física en colegios e institutos hasta las tres horas semanales. A juicio de este experto, la impartición de esta asignatura en las primeras horas del día incrementa en niños y adolescentes la captación de las materias posteriores porque aumenta la capacidad cognitiva en ellos.

Soto Alés, que es además máster profesional en Alto Rendimiento en Deportes de Equipo, ha pronunciado este martes la conferencia ‘Importancia y práctica de la actividad física en niños’, dentro del curso ‘Alimentación infantil: claves para mejorar el desarrollo y crecimiento del niño’, que se imparte en la Casa Palacio de los Briones de Carmona dentro de la XVI edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide. El seminario, que hoy llega a su fin, está dirigido por la doctora Griselda Herrero Martín, profesora del Departamento de Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica de la UPO.

El ponente ha advertido que a partir de los 10 años, los niños “comienzan a perder amplitud de movimiento” (ADM), lo que antes se conocía como “flexibilidad”, por lo que el tramo de edad ideal para trabajar la ADM está “entre los 11 y los 14 años”. Sobre las capacidades físicas en la infancia, como fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad, Manuel Soto ha explicado que entre los 7 y los 13 años se produce un “aumento de la fuerza debido al crecimiento físico”, mientras que de los 9 a los 12 años aumenta la “capacidad de resistir esfuerzos” y entre los 10 y los 14 se incrementa la fuerza, que es la “capacidad básica del ser humano”, en “proporción a la velocidad”. No obstante, no es hasta los 14 años cuando “aumenta la longitud de los músculos y luego el grosor”, ha detallado el entrenador personal de Norte Salud Nutrición. No obstante, las niñas desarrollan sus habilidades motrices a una edad más temprana –alrededor de los 9 años– que los niños, cuando se produce entre los 13 y los 14 años.

El docente de InGENyO, que ha repasado el desarrollo de las habilidades motoras, sensoriales y cognitivas de los niños desde los tres meses hasta los cinco años de edad, ha afirmado que si se aúnan una serie de factores se fomenta la habilidad de explotar toda la capacidad de los niños para el deporte. Así, entre éstos ha destacado “el entorno familiar, la sociedad, las vivencias, el factor genético” y lo que ha denominado como “el factor X”.

Por último, Soto Alés ha desmontado los principales mitos y leyendas que existen alrededor de la práctica del ejercicio físico en niños, como aquella que asegura que éstos no crecen si entrenan, la “madre de los mitos”, cuando está demostrado científicamente que el deporte “no afecta al nivel óseo ni repercute en el crecimiento del niño”. Citando las conclusiones de diversos estudios internacionales, el especialista en Actividad Física ha destacado la importancia del “desentrenamiento”, habiéndose demostrado que “no hacer nada genera una pérdida, pero no se vuelve a los parámetros iniciales”, así como la importancia de la técnica, de la educación física en niños con necesidades especiales o el problema del mantenimiento de los buenos hábitos adquiridos durante el programa una vez que éste ha finalizado. El docente ha recomendado a los padres que dejen “creatividad” a sus hijos, “que ellos inventen, porque así se desarrolla su imaginación; que indaguen y vean por sí mismos buscando soluciones a los problemas”.