UNIVERSIDAD DE SALAMANCA

Coincidiendo con el Día Mundial del Dolor, las organizaciones médicas internacionales reclaman una mayor excelencia en la formación académica

– El tratamiento del dolor debe considerarse como un derecho humano fundamental, puesto que se trata de uno de los principales problemas médicos que afecta, bien de forma puntual o crónica, a la práctica totalidad de la población.
– La formación específica en el tratamiento del dolor debe abordarse como un asunto transversal en los itinerarios académicos universitarios, en los postgrados y en las especializaciones médicas.
– El paciente también tiene derecho a recibir una formación que le permita abordar su dolor con los conocimientos necesarios para mejorar su calidad de vida.
– La Universidad de Salamanca recibe hoy el Premio SED por su excelencia en la formación específica del dolor, a través de la Cátedra Extraordinaria del Dolor que dirige el profesor Clemente Muriel.

En esta decimocuarta edición del Día Mundial del Dolor, IASP y en nuestro país la Sociedad Española del Dolor (SED), hacen especial hincapié en la falta de formación específica en el tratamiento del dolor y en la necesidad de sensibilizar a la sociedad en general de que el dolor es uno de los principales problemas sanitarios al que nos enfrentamos; y al que es necesario dedicarle esfuerzo, inversión e investigación para, si no erradicarlo, al menos aliviarlo y mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen.

Por este motivo, la Sociedad Española del Dolor ha hecho entrega hoy a la Universidad de Salamanca del Premio SED por su excelencia en la formación específica del dolor, mediante la Cátedra Extraordinaria del Dolor, que dirige el profesor Clemente Muriel. El premio lo ha recogido Dña. Purificación Galindo, Vicerrectora de Postgrado y Planes Especiales en Ciencias de la Salud.

En 2004, la Organización Mundial de la Salud declaró el 17 de octubre como el Día Mundial del Dolor, a petición de la International Association for the Study of Pain (IASP), la organización internacional que agrupa a las sociedades nacionales de profesionales que trabajan, de forma específica, en el dolor de más de 123 países.

Enseñar mejor, aprender mejor y hacerlo mejor

Este es uno de los lemas que IASP ha utilizado durante todo este año para destacar la importancia de invertir esfuerzo y recursos en ampliar la formación de todos los profesionales sanitarios en materias específicas sobre el dolor. Para el presidente de la SED, el profesor Juan Antonio Micó: “Cualquier profesional de las ciencias de la salud, va a enfrentarse al dolor en algún momento determinado y tenemos que preguntarnos ¿estamos preparando a nuestros estudiantes para ello en el periodo universitario? Ciertamente no, o sí, pero de manera insuficiente”.

La formación sobre el dolor no va dirigida exclusivamente a un determinado grupo profesional, sino que es necesario involucrar a todos los que participan en el sistema sanitario y ofrecerles las herramientas necesarias no sólo para aplicar las técnicas eficaces para aliviar el dolor, sino también para sensibilizarlos y generar empatía hacia los pacientes que padecen dolor y hacia sus familias.

En nuestro país, son muchas las universidades que ya ofrecen formación de postgrado en materias específicas relacionadas con dolor: Universidad de Salamanca, Universidad de Granada, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Internacional de Catalunya, Universidad de Lleida, Universidad de Sevilla, Universidad del País Vasco, Universidad de Santiago de Compostela, Universidad de Cádiz, Universidad de Cantabria, Universidad de Lleida, Universidad del País Vasco, Universidad San Pablo CEU, Universidad Europea, Universidad Camilo José Cela, Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Sin embargo, en la formación básica a penas se abordan aspectos relacionados con el dolor y en asignaturas sueltas como Fisiología, Farmacología, Neurología, Cirugía, Propedéutica y Pediatría. Son muy pocas las universidades que ofrecen esta materia específica como asignatura, y en la mayoría de los casos es optativa, y en diferentes años, por lo que la formación se encuentra dispersa y no favorece una visión integral de la especialidad y de cómo hacerle frente ante un paciente que sufre dolor.

Para el Profesor Micó el dolor es un síntoma presente en multitud de situaciones clínicas, pero cuando se convierte en crónico ha de considerarse como una auténtica enfermedad. “Perdimos la oportunidad de incluir una asignatura troncal en el plan de estudios de medicina, señala el presidente de la SED, pero todos tenemos que trabajar para, en una segura reforma que algún día llegará, esta situación se revierta”.

Esta competencia debería ser reconocida, en el ámbito de las Ciencias de la Salud, de igual modo que se obtiene la competencia en otras áreas médicas, sin embargo, no es así, a diferencia de lo que ocurre en otros países de nuestro entorno. “Es frecuente hablar de formación en dolor como sinónimo de educación en dolor y ciertamente no es lo mismo. Hablar de educación en dolor es hablar de algo más, es contemplar la sensibilización, el entorno del paciente y de su familia, las circunstancias específicas que cada persona afronta ante su propio dolor”, explica el presidente de la SED.

Para Víctor Mayoral, secretario general de la SED, “los españoles podemos considerarnos pioneros en cuanto a la elaboración de documentos de recomendaciones y normativas oficiales consensuadas entre la Administración y las Sociedades Científicas. Sin embargo, aún no se han podido poner plenamente en práctica”.

Desde el año 2004, “la SED lleva reclamando un área de capacitación específica en dolor que garantice una homogénea excelencia en el diagnóstico y tratamiento del dolor. Otros países, como Irlanda o Australia, ya han reconocido incluso una especialidad específica en dolor. También, las asociaciones internacionales en dolor y la SED, cuentan con planes formativos y diplomas acreditativos a los que acceden voluntariamente los profesionales, por el interés creciente en el mejor tratamiento de los pacientes”, explica el secretario general de la Sociedad Española del Dolor.

Víctor Mayoral se muestra rotundo al afirmar que “los pacientes más complejos, que se calcula son alrededor del 7% de la población, merecen una atención más especializada y compleja, actualmente sólo disponible en la cartera de servicios de las unidades del dolor mejor dotadas y con prestaciones multidisciplinares. Las ofertas formativas para acceder a estos conocimientos necesarios para abordar a estos pacientes más complejos, sólo se ofrecen en los programas de formación continuada que ofrecen las sociedades y en los programas universitarios postgrados oficiales o títulos propios. Sin embargo, todos estos esfuerzos, difícilmente se traducen en un reconocimiento curricular para los médicos del sistema nacional de salud”.

La Organización Mundial de la Salud trabaja en la elaboración de protocolos de lo que denomina “Educación Interprofesional”, que contemplan la actuación de dos o más equipos profesionales y especialidades en el tratamiento de problemas complejos como es el dolor. “La IASP, promotora de este Día Mundial del Dolor, asegura el profesor Micó, cuenta con un mapa curricular en dolor excelente, al igual que la European Pain Federation (EFIC), a través de su diploma y nuestra propia Sociedad, mediante el plan de formación que ofrecemos a los profesionales sanitarios de nuestro país”.

Infraestructuras insuficientes y escasez de profesionales especializados

Desde 1968, año en el que se crea la primera Unidad del Dolor en España, hasta hoy, son 180 las que se han creado en el sistema público y la cifra total se aproxima a las 300 incluyendo las Unidades del dolor de la Sanidad privada.

“Podría parecernos que todo esto muestra un panorama halagüeño, explica la doctora Concepción Pérez, Vocal de la SED, pero no es así. Actualmente, en el Sistema Nacional de Salud existen más de 800 hospitales públicos y sólo una cuarta parte tiene una Unidad del Dolor. Además, la mayoría tienen carácter unidisciplinar, es decir suelen ser llevadas por un anestesiólogo que frecuentemente no se dedica a tiempo completo y comparte su actividad con el quirófano”. En muchos casos, la formación que han podido adquirir estos profesionales sobre el tratamiento del dolor se reduce a cuatro meses de formación durante su periodo de MIR.

La doctora Pérez muestra su preocupación cuando afirma que “aún existen provincias de nuestro país sin unidad de dolor de referencia; rara vez trabajan psicólogos en ellas y el obligatorio carácter multidisciplinar y la transversalidad que requiere un abordaje como el tratamiento del dolor es poco habitual”.

Ante lo que la doctora Pérez califica como una “plaga silenciosa”, urge crear un área de capacitación y de formación para todos los profesionales sanitarios (médicos, enfermería, fisioterapeutas, etc.) ya desde la Universidad; y mantenerlo en el postgrado. “Esperemos que pacientes, autoridades sanitarias, educación y profesionales de la salud consigamos realmente avanzar en un modelo adecuado que permita cambiar el curso de la enfermedad del dolor crónico”, concluye la doctora Pérez.

Trabajo e investigación en aspectos y áreas específicas sobre el dolor

La Sociedad Española del Dolor, en la actualidad, y en colaboración con la Universidad Europea Miguel de Cervantes oferta un Máster en Medicina del Dolor. Además, la SED ha creado trece grupos de trabajo que se centran en materias específicas directamente relacionadas con el dolor:

– Neuromodulación
– Dolor Agudo
– Dolor neuropático
– Opioides
– Radiofrecuencia
– Dolor músculo-esquelético
– Psicología y dolor
– Ciencias básicas en dolor y analgesia
– Cefaleas y dolor orofacial
– Dolor oncológico
– Bioética
– Dolor infantil
– Dolor en el anciano

El dolor en cifras

Según la Organización Mundial de la Salud, el 20% de la población mundial sufre dolor crónico. Es una cifra muy elevada que, en el caso de España, afecta al 17% lo que representa cerca de 8 millones de personas.

Más de la mitad de la población, el 54.9%, ha padecido dolor en los últimos meses. Si incluimos en este apartado cefaleas, dolores postoperatorios y oncológicos, este porcentaje se eleva al 61,5%. El dolor es la causa más frecuente por la que los pacientes acuden a la consulta de atención primaria; y el principal síntoma del 42,8% de los ingresos que se producen por urgencias. El dolor es la principal causa de absentismo y baja laboral y sólo en Europa provoca unos costes directos e indirectos que representan el 3% del PIB de a Unión Europea, lo que se traduce en cerca de 87.000 millones de euros. Centrándonos en España, y según el informe “Costes del tratamiento del dolor versus su no tratamiento: Aproximación a la realidad de Portugal y España, elaborado por los doctores Miguel Ángel Caramés y Minerva Navarro, del hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, el coste económico anual del dolor asciende a 15.000 millones de euros. Este trabajo también aporta el dato de que el promedio de días de trabajo perdidos por dolor es de 16,8 a año. Y en el caso concreto de la lumbalgia, la dolencia que el 80% de la población padece en algún momento de su vida, representa una pérdida de 162 millones de euros al año como consecuencia de las jornadas laborales no trabajadas.

El promedio de días de baja es de 16,8 días al año por persona, y sólo en tratamientos de lumbalgia, la dolencia más habitual, la cifra asciende a 162 millones de euros.

El dolor se da con mayor frecuencia en mujeres (62%) que en hombres (52%), y es a partir de los 60 años cuando más se manifiesta, aunque la prevalencia es elevada en todos los grupos de edad.

Si hablamos de dolor crónico, una de cada cinco personas padece dolor por un tiempo medio duración de 9,1 años. El 35% de los pacientes vive sufriendo dolor durante toda su vida, lo que les impide llevar una vida normal. Aparecen problemas médicos asociados como el insomnio, la imposibilidad de hacer ejercicio o simplemente de realizar tareas caseras, conducir o caminar. Y como consecuencia de estas incapacidades, aparecen problemas asociados de origen psicológico como la ansiedad, estrés y en casos más graves la depresión.

Sobre la Sociedad Española del Dolor

La Sociedad Española del Dolor (SED) es una asociación profesional, multidisciplinar y sin ánimo de lucro, fundada en junio de 1990 con la intención de promover trabajos científicos sobre los mecanismos y el tratamiento del dolor, sensibilizar a la sociedad sobre esta problemática y fomentar la mejora constante en la valoración y la terapia de los pacientes que sufren dolor. La SED es el capítulo español de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) así como el capítulo español de la Federación Europea de Sociedades del Dolor (EFIC), que a su vez son referencia para temas de dolor en la Organización Mundial de la Salud. En la SED, que cuenta actualmente con más de 1.000 socios, se integran profesionales de distintas especialidades y grados, en su gran mayoría médicos. También forman parte de esta asociación psicólogos, diplomados de enfermería y fisioterapeutas.

VIII Centenario de la Universidad de Salamanca

La Universidad de Salamanca cumple 800 años, lo que la convierte en la primera de las universidades españolas y una de las más longevas del mundo. Sus ocho siglos de historia lo son también del sistema universitario de nuestro país.

Bajo la Presidencia de Honor de los Reyes, la efeméride, catalogada como acontecimiento de Estado, desarrolla un amplio programa de eventos con los que la Universidad de Salamanca pone de relevancia sus valores como cuna del Humanismo y patria intelectual de recordados estadistas, su riqueza patrimonial, su condición de pionera y referente en la enseñanza del Español junto a su posición preferente en el ámbito científico, refrendada por la consideración del Estudio salmantino como Campus de Excelencia Internacional.

Tampoco pierde de vista otros objetivos estratégicos de la celebración como el liderazgo internacional en Educación Superior, el fomento de la excelencia académica o la promoción nacional e internacional de la institución académica.