UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Christine Fairchild, directora Alumni de la Universidad de Oxford, en el congreso Building Universities’ Reputation de la Universidad de Navarra en Madrid

“La contribución de los antiguos alumnos a la universidad es, y posiblemente seguirá siendo, una pieza fundamental, sobre todo a medida que cambian los modelos de financiación y se vuelve cada vez más importante la necesidad de contar con financiación privada”. Así lo ha afirmado hoy Christine Fairchild, directora Alumni de la Universidad de Oxford, durante el Congreso Building Universities’ Reputation de la Universidad de Navarra, que  se celebra en su nuevo campus de Madrid hasta el 4 de octubre.

Expertos en reputación, profesores universitarios y profesionales de la comunicación de 17 países se dan cita en este encuentro para abordar el alcance de la reputación de las universidades y la influencia que tienen en ella los antiguos alumnos.

Según esta experta, resulta necesario un esfuerzo de transparencia para trasladar a los antiguos alumnos el impacto de las aportaciones económicas que realizan a facultades, departamentos u otras entidades relacionadas con la universidad como museos, bibliotecas, etc. Además, destacó su apoyo como voluntarios o tutores de estudiantes y otros alumni, ofreciendo puestos de trabajo para alumnos y egresados o presidiendo las asociaciones locales de antiguos alumnos.

En ese sentido, Christine Fairchild, remarcó el “valor incalculable” que tiene para los centros académicos mantener un vínculo afectivo o moral con sus egresados: “Actúan como nuestros embajadores y nos representan alrededor del mundo: están visibles allí donde nosotros no podemos llegar, demostrando el valor que tiene la educación que en su día les proporcionamos simplemente con la forma de vida que llevan, dónde trabajan o cómo contribuyen en sus comunidades locales”.

Los antiguos alumnos, cada vez más presentes en el futuro de las universidades

La experta incidió en este cambio de paradigma en la relación con los Alumni, que hasta ahora se ha basado en la ayuda económica. “Los centros comienzan a implicarse más en el vínculo con sus egresados y, por ejemplo, elaboran programas de formación continua adaptados a las necesidades profesionales y de networking de sus alumni. Los antiguos alumnos cada vez esperan más de sus instituciones, lo que nos exige ir al compás”, aseguró Fairchild.

En este sentido, se refirió al trabajo conjunto que realiza Oxford de la mano de las facultades, departamentos y otras entidades para elaborar un calendario flexible de formación alrededor del mundo: “Las relaciones cara a cara que establecemos en estos eventos son las más eficaces para mantener el vínculo con nuestros más de 350.000 antiguos alumnos. Para ellos no hay nada más gratificante que volver a Oxford y participar en uno de nuestros Alumni Weekends o hacerlo en uno de los eventos internacionales, y asistir a una lección académica sobre algún tema que ignoran o conocer de primera mano los proyectos de investigación más recientes”.

Los expertos en reputación coinciden en que la relación con los antiguos alumnos conlleva un trabajo articulado, que comienza con la adecuada atención a los estudiantes, continúa con una comunicación permanente con ellos al abandonar las aulas, requiere de un buen servicio de carreras profesionales, en estrecha relación con las empresas, y una cartera actualizada de actividades de formación permanente.

En definitiva, según esta experta, se trata de un cometido cuyos resultados solo son medibles a largo plazo. “La reputación de Oxford se ha construido a lo largo de 900 años, en un marco de un campus con 38 facultades y otros centros”, señaló Fairchild. “En ese sentido buena parte de nuestra reputación se basa en un firme compromiso con la excelencia mantenido en el tiempo, tanto en la investigación que realizamos como en la docencia que impartimos”. Un compromiso que, según indicó, “refuerza la capacidad para atraer y mantener estudiantes, académicos y profesionales destacados”, lo que otorga a su vez un mejor posicionamiento internacional de la universidad.

La buena imagen de las instituciones necesita una base objetiva

La tercera edición del congreso Building Universities’ Reputation, que reúne a 27 expertos, se organiza para inaugurar el nuevo campus de la Universidad de Navarra en Madrid. En esta primera jornada también han intervenido otros expertos como Jacob Jensen, de la Universidad Técnica de Dinamarca; Sami Benyahia, de Ipsos Mori; y el profesor de la Universidad de Navarra Alberto Andreu.

Tomando como punto de partida la reputación como “calidad percibida”, el congreso pretende destacar que la buena imagen de las instituciones universitarias tiene una base objetiva -la calidad de la labor  académica- y requiere también un buen trabajo de comunicación. En esta ocasión, el foco está puesto en los antiguos alumnos como embajadores de la reputación.

“Después de reflexionar sobre los alumnos en el congreso de 2017, nos pareció oportuno detenernos en los alumni, como una forma de dar continuidad, a la vez que variedad, a la trayectoria de los congresos”, aseguró Ángel J. Gómez-Montoro, director del campus de la Universidad de Navarra en Madrid durante la sesión inaugural. “De hecho, el vínculo del antiguo alumno nace y se fortalece sobre todo en su paso por la universidad. Si la experiencia del estudiante es positiva, memorable, se crea un sentido de pertenencia con vocación de permanencia”, añadió.