UNIVERSIDAD DE ALICANTE

Congelar a muy bajas temperaturas semillas, yemas o tejidos de plantas para preservar su vida indefinidamente, asegurando la supervivencia de su especie. Esa es la técnica sobre la que está investigando la Universidad de Alicante como herramienta de conservación de la . La vida de sus células queda suspendida, pero las reacciones bioquímicas que las llevarían a la muerte también se detienen. Esas muestras pueden mantenerse en una especie de limbo que no es ni vida animada ni muerte hasta que, tras a un plazo teóricamente ilimitado, una técnica inversa les devuelva la actividad biológica.

Este proceso se denomina criopreservación. Lo lleva a cabo José Luis Casas, profesor de Fisiología Vegetal e investigador del Instituto de Biodiversidad de la UA, CIBIO. “En realidad lo que hacemos es someter a las células o los tejidos a una vitrificación. Sus funciones vitales quedan suspendidas sin envejecer o germinar hasta que se realice el mismo proceso en sentido inverso para que recobren su capacidad de crecimiento”, explica. El procedimiento es semejante al que se emplea con las células reproductivas humanas, sólo que en este caso ha de adaptarse a las particularidades de cada una de las innumerables especies de plantas existentes.

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UNIVERSITAT DE BARCELONA

17 especies de la más amenazada de Cataluña se han extinguido debido al impacto de la actividad humana sobre el entorno natural, 199 especies se incluyen en alguna categoría de riesgo (5,53 % de la catalana) y 37 especies podrían desaparecer en poco tiempo. Éstas son algunas de las conclusiones de la publicación /Llibre vermell de les plantes vasculars endèmiques i amenaçades de Catalunya/ (Argania Editio), de los expertos Cèsar Blanché, del Departamento de Productos Naturales, Biología Vegetal y Edafología de la UB; Llorenç Sáez, de la Facultad de Ciencias de la UAB, y del biólogo Pere Aymerich.

La flora vascular de Cataluña comprende unas 3.600 especies y subespecies, y representa una parte relevante de la del continente y del Mediterráneo occidental. Este «libro rojo» (‘llibre vermell’ en catalán) es una herramienta fundamental para la conservación de la biodiversidad de nuestro país, revisa el estado de conservación de la flora vascular catalana y presta especial atención a las especies endémicas y a las amenazadas. Prologada por el profesor emérito de la UB Josep Vigo, la obra cuenta con la colaboración de Helena Estevan, Joan Font, Núria Membrives y Xavier Oliver. También ha recibido aportaciones de más de 120 especialistas y cuenta con el apoyo del Instituto de Estudios Catalanes, la Institución Catalana de Historia Natural, el Instituto Botánico de Barcelona, el Departamento de Medio Ambiente y Vivienda, CatalunyaCaixa y la Fundación Carl Faust de Blanes.

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