UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

Desarrollan un sensor óptico basado en un material plástico biomimético que detecta antibióticos sin necesidad de marcadores ni receptores biológicos.

A diferencia de los dispositivos habitualmente empleados para el análisis biológico o clínico que requieren normalmente de un marcador (ya sea fluorescente o radioactivo), investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (UCM), han fabricado un sensor óptico empleando un polímero biomimético que detecta antibióticos de forma directa, es decir, sin necesidad de marcador. La simplicidad y bajo coste de fabricación, junto con la gran robustez del material empleado, representan ventajas prácticas significativas para una variedad de aplicaciones, confiriendo a este tipo de sensores un enorme potencial comercial.

El sensor consiste en una película polimérica de unas veinte micras (1 metro = 1.000.000 micras) de espesor en la que se han realizado dos procesos de impresión. El primero, a nivel molecular, se basa en la inclusión y posterior eliminación de las moléculas de la sustancia que se desea detectar (en nuestro caso, el antibiótico enrofloxacino de la familia de las fluoroquinolonas), las cuales se utilizan como moldes moleculares. Esto crea unos huecos en el material polimérico con la forma y el tamaño de las moléculas molde. El polímero así formado se denomina polímero de impronta molecular o (Molecularly Imprinted Polymer).

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"Espero que el alumno sea un actor importante del Campus" (C. López)

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Es uno de los proyectos de que ya están en marcha. Carlos López Barrio es profesor de la ETSI de Telecomunicación y coordinador representante de la UPM dentro del . En esta entrevista analiza el presente y futuro de este proyecto que tantas expectativas ha creado en la comunidad universitaria. Leer el resto de la noticia

UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE MADRID

Semáforos, lámparas de automóviles, linternas, pantallas de teléfonos móviles, televisiones de última generación, son objetos de nuestra vida diaria que incorporan como emisores de luz azul o blanca, fabricados con aleaciones de materiales semiconductores (Nitruros). Desde su aparición comercial a principios de los años 90, los dispositivos LED de Nitruros se han utilizado en múltiples aplicaciones por su estrecho rango espectral, eficiencia, duración y bajo consumo. La tecnología ya ha conseguido fabricar con emisión suficientemente monocromática en un amplio rango espectral (violeta, azul, rojo, verde, etc.) y el reto ahora es producir luz blanca eficiente, a gran escala, y de forma rentable.

Hoy por hoy, los LEDs son capaces de generar luz blanca de gran calidad. Es decir, la que más se aproxima a la luz solar. Aprovechan prácticamente toda la energía eléctrica que consumen para generar luz, mientras que la bombilla incandescente “desperdicia” hasta un 75% en generación de calor. Por ello, los LEDs ofrecen una alternativa a la tradicional bombilla incandescente, e incluso a los tubos fluorescentes, que, aún siendo eficientes, producen un tipo de luz blanca poco “natural” y plantean problemas de residuos una vez agotados.

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