UNIVERSIDAD DE GRANADA

Una investigación liderada por científicos de la Universidad de Granada corrobora que esta técnica, en sólo 20 minutos, puede provocar cambios en el comportamiento del paciente, logrando que vea el como algo desagradable

Antes del tratamiento, los fumadores respondían a las imágenes de tabaco igual que lo hacían ante las imágenes placenteras (por ejemplo, eróticas), pero después de la intervención estas imágenes les provocaban el mismo efecto psicológico que otras desagradables, como cadáveres o fotografías violentas

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Un grupo de investigadores de la facultad de de la Universidad de Granada, dirigidos por el profesor , estudia desde hace varios años la posibilidad de utilizar la proyección de fotografías de personas queridas como inhibidor de los síntomas negativos desencadenados por dolencias como la ansiedad o el estrés. Se trata de un proyecto de excelencia incentivado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía con 267.896 euros en la convocatoria de 2008, informa Andalucía Innova.

Los estudios se dirigen a tres frentes: control de la ansiedad patológica (fobias, ansiedad generalizada, ataques de pánico), del estrés social (hablar en público) y del estrés cognitivo (realización de operaciones aritméticas complejas). Estas aplicaciones parten de estudios previos en los que se demuestra la fuerte capacidad de las fotografías de los rostros queridos para generar emociones positivas. Los voluntarios son sometidos primero a la proyección de imágenes de caras de familiares queridos, comparadas con caras desconocidas, de personajes famosos y de bebés, todas ellas con expresión neutral, y se registran sus variables cardíacas, cerebrales o de sudoración -entre otras- para luego compararlas con las que se obtienen después de visualizar caras altamente desagradables, como rostros con mutilaciones o rostros accidentados. Aunque el resultado no es definitivo aún, Vila señala que los rostros de familiares queridos tienden a producir cambios fisiológicos positivos que difícilmente se consiguen con otro tipo de estímulos. Así apunta que esto podría explicar por qué a las personas les gusta tener en su casa, y especialmente en su lugar de trabajo, fotografías de seres queridos.

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