UNIVERSITAT JAUME I

El aprendizaje de tres lenguas desde pequeños es mucho más que la suma del conocimiento de las diferentes lenguas. Comporta también una forma diferente de hablar, un desarrollo pragmático con unas peculiaridades únicas y diferenciadas, según demuestra el estudio desarrollado por la de la Universitat Jaume I sobre la forma en que los menores plantean las peticiones en función de su exposición a una o más lenguas. La investigación concluye que los niños expuestos de forma secuencial a valenciano, castellano e inglés, introducen antes los elementos mitigadores en las peticiones, de forma que en vez de pedir con imperativos utilizan un estilo más indirecto, así, con la introducción del inglés pasan del “ven y jugamos” a “vamos y si tú quieres jugamos, ¿vale?”. Así, el estudio demuestra que si promovemos la exposición al valenciano y al inglés, podemos favorecer la competencia comunicativa en las tres lenguas (valenciano, castellano e inglés) de niños de 2 a 5 años, es decir, en etapas de prealfabetización.

Lo que confirma el estudio desarrollado por la investigadora Maria Pilar Safont Jordà es que el sistema pragmático inglés influye en el valenciano y el castellano ya que las tres lenguas interactúan entre sí. Mientras que los denominados elementos mitigadores, que hacen que las peticiones se planteen de forma más indirecta, empiecen a tener una presencia regular en personas monolingües en inglés a partir de los 4 años y quedan establecidas a partir de los 8; en el caso de personas trilingües los mitigadores ya están presentes tanto en catalán como en castellano antes de los 3 años y desde las primeras producciones en inglés. En el caso de los niños que aprenden el inglés como segunda lengua, los estudios reflejan que los mitigadores no aparecen hasta que no han adquirido un cierto nivel de competencia en inglés o han estado inmersos en un país de habla inglesa, situando estos estudios la edad de consolidación de este mitigadores entre los 7 y los 10 años.

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UNIVERSIDAD EUROPEA DE MADRID

Las primeras conclusiones que, desde la Unitat per a l’Educació Multilingüe (UEM) de la Universidad de Alicante, se extraen de la IV Setmana de l’educació plurilingüe que acaba de finalizar en la UA concluyen que la introducción de una tercera y cuarta lengua en la enseñanza debe hacerse garantizando previamente el buen funcionamiento de los programas bilingües de enseñanza en valenciano (), inmersión () y de incorporación progresiva (PIP). Así lo constatan las diversas experiencias presentadas en la IV Setmana, de forma que cualquier propuesta de educación plurilingüe se debe asentar en programas bilingües (valenciano y castellano) de calidad, consolidados y contrastados como eficientes.

La UEM concluye que el valenciano, lengua propia y minorizada en todo el territorio, debe ser el eje vertebrador de los procesos de enseñanza/aprendizaje que permitirá la introducción de una tercera lengua como el inglés con garantías de éxito. Además, hace como mínimo cuatro décadas que los preceptos pedagógicos avanzados y la innovación educativa y metodológica – desde las técnicas Freinet a las TIC de hoy en día – son inherentes a las buenas prácticas educativas bilingües que se han vertebrado en torno al valenciano.

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