UNIVERSITAT JAUME I

El profesor del Departamento de Ciencias Agrarias y del Medio Natural de la Universitat Jaume I, , ha sido elegido como académico correspondiente de la Sección Primera-Física, Química y Geología, de la Real Academia de de Cataluña. La Real Academia de de Cataluña es una prestigiosa entidad que tiene su origen en 1944 y sus objetivos son promover el estudio y la investigación de las ciencias farmacéuticas y afines, y actuar como órgano consultivo de la Administración.

Teófilo Sanfeliu es doctor en Ciencias Geológicas por la Universitat de Barcelona. Es Maestro Nacional de Enseñanza Primaria, profesor agregado de Bachillerato y Catedrático de Ciencias Naturales. Es profesor titular de universidad y posee la acreditación de Catedrático de Universidad. Ha sido profesor de Geología desde la época fundacional de los estudios universitarios en Castellón donde ocupó diferentes cargos académicos de dirección. También ha sido director y profesor de la delegación en Castellón de la Escuela de Gemología de la Universitat de Barcelona y director del Máster en Contaminación y Medio ambiente de la Universidad Tecnológica y Metropolitana de Santiago de Chile.

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UNIVERSIDAD DE BARCELONA

El 22 de octubre de 1511, los boticarios barceloneses editaron una obra de gran valor científico e histórico: la Concordia de los boticarios de Barcelona, un libro excepcional que homologó todas las fórmulas elaboradas en la ciudad de Barcelona. La Concordia, uno de los trabajos más valiosos de la hispánica, es la primera farmacopea editada en la Península y la segunda de todo el mundo, después del Ricetarrio Fiorentino, del 1498. Con motivo de los 500 años de la edición de esta obra, la Facultad de , la y otras instituciones se han unido para hacer del 2011 el Año de la Concordia.

La Concordia es una obra que sirvió de precedente en la normalización de la actividad de los boticarios, primero en Barcelona y después en Cataluña. Según el Dr. Joan Esteva de Sagrera, decano de la Facultad de Farmacia y experto en historia de la farmacia, «en aquella época, los médicos hacían prescripciones de fórmulas magistrales y en cada establecimiento se elaboraban de manera distinta, según el criterio particular del farmacéutico, de manera que cada uno entregaba un medicamento diferente en composición, precio y modus operandi, ya que nada los obligaba a elaborar la fórmula según una pauta validada, según un protocolo. El resultado era decepcionante».

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