Un pavo nace y es criado y alimentado durante 1.000 días en una hermosa granja del medio oeste americano. Así pues, el día 1.000 decide escribir un informe en el que cuenta que cada uno de esos días que había pasado en aquella granja le habían demostrado y confirmado,  tanto a sus departamentos internos de y de análisis de riesgo como a él mismo, que la raza humana era «una raza buena y noble, que se preocupaba por su bienestar y el de todos los pavos con significancia estadística cada vez mayor» (sic). Tras pasar el informe por el corrector de ortografía de su procesador de textos, lo envió a su destinatario y se fue a su rinconcito de paja con la sonrisa confiada que sólo da la satisfacción del deber cumplido. Al día siguiente, el día 1.001, el pavo recibe una tremenda y desagradable sorpresa: el día 1.001 es el Día de Acción de Gracias.
Esta sencilla historia nos pone en relieve la madre de todos los problemas de la vida: el Problema de la Inducción, o lo que es lo mismo, el continuo y constante esfuerzo que hacemos los seres humanos por intentar predecir el futuro a través de la inferencia de datos pasados. La estadística y la experiencia nos dan herramientas que nos ayudan, pero muchas veces somos nosotros los que intentamos buscar certezas donde sólo hay probabilidades. La próxima vez que usted intente predecir el futuro a través de datos pasados, tómese un respiro y reflexione sobre el tremendo error que cometió el pavo de esta historia. Ándese con pies de plomo, pues uno de los objetivos de esta vida es evitar convertirse en el próximo pavo de su propia historia.

Ademar de Alemcastre