UNIVERSIDAD DE CÁDIZ

Algunos de los restos encontrados confirman la ocupación humana de este territorio durante el

Recientes prospecciones arqueológicas desarrolladas por un equipo de de la Universidad de Cádiz han permitido la localización de diez nuevos yacimientos arqueológicos y un total de ocho hallazgos aislados en la zona occidental de la Ciudad Autónoma de . La presente campaña, codirigida por los profesores José Ramos Muñoz y Darío Bernal, así como por el arqueólogo Eduardo Vijande, ha sido posible gracias al convenio firmado entre la Universidad de Cádiz y la Ciudad Autónoma de .

Junto a los codirectores, las labores de campo han sido acometidas por Juan Jesús Cantillo, becario predoctoral del Instituto de Estudios Ceutíes; Antonio Cabral, Macarena Lara y Jesús Toledo, arqueólogos-doctorandos de la UCA; Delia Escalón, arqueóloga; los estudiantes, Luigi Lafasciano, África Bustamante y Antonio Barrena; así como el técnico Ángel García, además de voluntariado de la ciudad de Ceuta.

En esta campaña se han documentado una decena de nuevos yacimientos arqueológicos, de los que tan sólo uno corresponde a época medieval (Loma del Tío Díaz V) y los restantes a la Prehistoria. De estos últimos, la mayor parte se adscriben al Paleolítico Medio (Calamocarro, Altabacal, Punta de la Cabeza, Casa de Zapatero III, IV y V y Topete). Igualmente, se ha localizado un yacimiento adscribible a la Prehistoria Reciente y un yacimiento con industria lítica de tipo Ateriense, lo que constituye una gran novedad al confirmarse la ocupación humana de este territorio durante el Paleolítico Superior.

En total, se han recogido más de 70 productos arqueológicos, algunos de gran calidad como raederas simples, raederas convergentes, láminas de borde abatido, puntas aterienses, etc.

Hay que destacar la localización de nuevas cavidades en la zona de , que presentan gran potencialidad de investigación para el futuro. En relación al Abrigo de , con cronologías entre 300 mil y 70 mil años, es importante la documentación de numerosos yacimientos del Paleolítico Medio, que ayudarán a comprender mejor la movilidad de estos grupos de cazadores-recolectores. La ubicación de la mayor parte de estos asentamientos en la zona litoral acentúa, más si cabe, la importancia que para estos grupos debió tener la explotación de los recursos marinos.

Estos nuevos yacimientos, unidos a los documentados durante el desarrollo de la Carta Arqueológica Terrestre de Ceuta (dirigida por el profesor Darío Bernal, en 2001), permitirán conocer más detalladamente el contexto donde se desarrollaron las formaciones sociales cazadoras-recolectoras y tribales comunitarias que ocuparon el Abrigo y la Cueva de Benzú, yacimiento en el que se han efectuado ocho campañas de excavación por el equipo de la Universidad de Cádiz.