UNIVERSIDAD DE SEVILLA

Su equipo de investigación ha estudiado la inversión de la circulación en el océano Atlántico relacionada con el

La revista científica Nature, una de las más antiguas y prestigiosas de su ámbito, publica en su número del 4 de noviembre un artículo elaborado por el profesor de la Escuela Universitaria Politécnica de la Universidad de Sevilla José Luis Mas en colaboración con un equipo interdisciplinar (físicos, oceanógrafos, ambientólogos y geólogos) de las Universidades Autónoma de Barcelona, Oxford y Cardiff.

La investigación de este grupo detalla cómo fue en el pasado la respuesta al cambio climático de la Circulación Meridional de Retorno Atlántica (en inglés Atlantic MOC). La circulación del Océano Atlántico es una componente importante del sistema climático. Las corrientes marinas calientes, como por ejemplo la Corriente del Golfo, transportan enormes cantidades de energía desde los trópicos hasta la región subpolar del Atlántico Norte e influyen en los patrones climáticos regionales.

Una vez llegan al Norte, estas corrientes se enfrían, sus aguas se hunden y con ellas transfieren carbono desde la atmósfera hasta la zona abisal. Estos procesos son importantes para el clima, pero la manera en que la MOC Atlántica responde a los cambios climáticos aún no se conoce suficientemente bien.

El estudio muestra que la circulación oceánica fue muy diferente en el pasado y que hubo un periodo en que se invirtió el régimen de circulación de las aguas profundas del Atlántico. Esto ocurrió cuando el clima en la región del Atlántico Norte era sustancialmente más frío y la convección profunda se debilitó. En ese momento se produjo un cambio en el balance de densidad entre las aguas del Atlántico Norte y las del Sur, de tal forma que la convección de aguas profundas se hizo más fuerte en el océano del Polo Sur.

Se espera que se produzcan cambios similares en la concentración de sal del agua del Atlántico Norte en el marco del calentamiento del clima a lo largo de los próximos 100 años. Por lo tanto, los nuevos datos que se publicarán en Nature ofrecen a la comunidad que trabaja en la modelización del clima la posibilidad de calibrar sus modelos y mejorar la capacidad de predecir de forma más fiable los cambios futuros en los océanos y en el clima.

Los modelos computerizados permitían simular esta inversión de la Circulación Atlántica en estas condiciones, pero los detalles de cómo se produjo realmente este proceso sólo han podido conocerse ahora, gracias a los nuevos datos obtenidos por este equipo de trabajo.

Esta situación se produjo durante la época glacial, hace 20.000 años, lo que parece muy atrás en el tiempo. Sin embargo, los resultados son relevantes tanto para nuestro clima actual como para el del futuro inmediato. El estudio demuestra que la MOC Atlántica era muy sensible a los cambios en el balance de salinidad entre las corrientes del Océano Atlántico.

El equipo ha estudiado la distribución en el Océano Atlántico de isótopos generados a partir de la desintegración natural del uranio en el agua del mar, que se dispersan en la cuenca atlántica con la circulación de aguas profundas. Para ello se ha analizado la abundancia natural de estos isótopos en sedimentos del fondo marino, a 2.500 metros de profundidad, en el Atlántico Sur.