UNIVERSIDAD DE GRANADA

Se trata de un proyecto de innovación docente, coordinado por Sagrario López Ortega, del Gabinete Psicopedagógico de la UGR, y dirigido en primera instancia a los alumnos de primer curso de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos.

Prevenir el fracaso y el abandono de los estudios universitarios del alumnado de primer curso de la Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos es uno de los objetivos fundamentales del proyecto de innovación docente que con el título “Comenzar en la Universidad: Qué, cómo, cuándo, dónde y para qué estudiar” se ha puesto en marcha con alumnos de primer curso de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos con resultados ya muy positivos, según se desprende del informe elaborado tras el primer periodo de experimentación de este proyecto que coordina la profesora Sagrario López Ortega, del Gabinete Psicopedagógico de la UGR, y en el que también participan los profesores y técnicos: Francisco Javier Alegre, Pedro Museros, Juan Carlos Cabello, Eva Jiménez y Mª Carmen Díaz.

Según los responsables de este proyecto de innovación docente, desde la orientación y el asesoramiento académico y personal sobre aquellas variables que tienen una mayor repercusión en su ajuste a la vida universitaria, “pretendemos que los estudiantes optimicen su rendimiento académico y logren superar con éxito aquellas dificultades o barreras que obstaculizan la consecución de sus metas”.

Con este proyecto se facilita una “Guía Psicopedagógica para estudiantes y profesores universitarios en el EEES”, en la que se enumeran una serie de pautas sobre cómo afrontar los cambios que conlleva acceder a la universidad.

Esta guía pone a disposición del alumnado algunas de las claves de información y análisis necesarias para conocer, entender y hacer frente a las dificultades que conlleva el proceso de estudiar, aprender y formarse a lo largo de la vida. En ella se puede encontrar información acerca del EEES y ECTS, una descripción de cómo usarla y toda la información de carácter académico-personal.

Por otra parte se ofrece un “Taller de Hábitos y Técnicas de Estudio” adaptado a su titulación, del cual ya se han llevado a cabo varias ediciones. Este taller trata de dotar al alumnado de estrategias de aprendizaje autónomo, donde la organización y la planificación del tiempo, la puesta en práctica de técnicas de trabajo intelectual y la adquisición finalmente de un hábito de estudio adecuado, permite abordar con éxito la carga de trabajo a la que se enfrenta, y finalmente mejorar su rendimiento académico.

La población que ingresa cada año en la Universidad se enfrenta en la mayoría de los casos a muchos y diversos desafíos personales, académicos, familiares e interpersonales en general. La manera en que los estudiantes ‘resuelvan’ o afronten esos retos, y el éxito con el que se adapten a las nuevas condiciones y exigencias de su vida diaria, determinará en gran medida el desarrollo no solo de su capacidades profesionales, sino sus habilidades de interacción social, de autorregulación emocional, de toma de decisiones y otras habilidades para la vida y el trabajo, y más directamente para su desempeño académico.
Según los responsables de este proyecto: “A través de las demandas expresadas por los propios estudiantes en el Gabinete Psicopedagógico, hemos esbozado un mapa de las dificultades y problemas que se le pueden (o que se le suelen) presentar a un estudiante universitario a lo largo de sus estudios, pero más decisiva e inquietante durante su primer año de carrera. Además de analizar cada uno de lo elementos de ese ‘mapa’ y la interrelación que existe entre ellos, examinamos necesidades que deberían atenderse en las familias y en la educación secundaria, así como iniciativas que pueden darle respuesta. Entre los múltiples y diversos factores que cita la literatura como determinantes del grado de rendimiento y ajuste del estudiante a las exigencias de la vida universitaria encontramos: institucionales, sociales, curriculares o económicos. Junto a éstos, cabe destacar mediadores de carácter psicológico entre los que encontramos dificultades cognitivas para comprender sus propios problemas, su patrón de conductas de evitación (incluida la evitación emocional) o la capacidad de demorar el acceso a reforzadores, entre otras. Estos mediadores, según nuestra experiencia, activan o inhiben el valor adaptativo de los demás conjuntos de factores”.