UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

El grupo tiene identificados 27 tipos de en el País Vasco

Hoy en día, hay 27 especies de murciélagos identificadas en el País Vasco, mientras que hace dos décadas apenas había documentación al respecto. Este dato refleja el trabajo que el grupo de la UPV/EHU sobre la ecología y la evolución del comportamiento de los murciélagos ha realizado desde los años 90. El director del grupo, Joxerra Aihartza, dio los primeros pasos cuando comenzó a completar el atlas de la distribución de las especies de murciélagos en la Comunidad Autónoma Vasca. El grupo cuenta hoy con nueve biólogos.

Según explica Egoitz Salsamendi, miembro del grupo, la investigación de Aihartza sirvió como punto de partida, “y a partir de ahí, el grupo se especializó en el análisis de la selección del hábitat y la dieta”, utilizando principalmente la radiotelemetría. “Tenemos emisores de radio muy especiales, porque tienen que ser muy pequeños para colocárselos a los murciélagos. Se los ponemos a los animales, los volvemos a soltar en la cueva, y cuando a la noche siguiente salen a alimentarse, los seguimos. Así sabemos cuánto y cuándo se mueven, y en qué hábitat se alimentan”.

Al murciélago patudo le gustan los peces

El grupo trabaja también fuera de la . Precisamente, su relación con algunos compañeros de Valencia les ha dado la oportunidad de participar en un descubrimiento sorprendente: los curiosos hábitos dietéticos de una especie mediterránea denominada murciélago patudo o Myotis capaccini. Según Salsamendi, “se creía que en Europa todos los murciélagos eran insectívoros, pero al realizar los análisis de la dieta de este murciélago, descubrimos vértebras y escamas de peces en sus heces”.

Demostraron así que esta especie de murciélago come peces, pero, tal y como explica el mismo Joxerra Aihartza, necesitaban comprobar que los capturaban ellos: “Los teníamos bajo control durante unos días en una tienda y les colocábamos peces allí, y observamos que sí, que atrapaban peces vivos”. La base de su dieta son los insectos de la superficie del agua, “pero hay una razón ecológica que explica el comportamiento piscívoro: cuando los charcos se secan y los peces se concentran en su superficie, este recurso está a su alcance, y lo explotan”, añade Salsamendi. Ostaizka Aizpurua, miembro de este grupo, ha comenzado a redactar una tesis doctoral sobre esta especie.

Necesidad de cuevas y hábitats apropiados

Gracias al enorme trabajo realizado fuera, pero, sobre todo en casa, para conocer la ecología de los murciélagos, el grupo también ha podido identificar los factores de riesgo que ponen en peligro su existencia. Por ejemplo, saben que entre las 27 especies de murciélagos identificadas en el País Vasco, al menos dos están en peligro. Han observado que, en el caso de las especies que habitan cuevas, unos de los factores de riesgo principales es la pérdida de refugios. “Los murciélagos necesitan de lugares con unas condiciones microclimáticas muy particulares. Algunos eligen una cueva para su camada por sus características, pero utilizan otra para hibernar… Algunos murciélagos son muy exigentes con estas condiciones, y crean colonias muy grandes en dichas cuevas. Estos lugares deben ser cuidados, ya que son irreemplazables”, dice Aihartza, quien añade que se está haciendo justo lo contrario.

El hábitat es un factor fundamental, según subraya este biólogo, ya que los murciélagos necesitan una gran variedad y cantidad de insectos. En este sentido, Aihartza afirma que la gestión de los pinos y el uso de pesticidas como la dimilina provocan grandes daños que no sólo afectan a la conservación de los murciélagos: “Los murciélagos son muy buenos indicadores del estado de salud de los hábitats. Un hábitat próspero sirve de refugio a una comunidad de murciélagos próspera. La protección de los murciélagos garantiza la protección del hábitat”.

A petición de diversas administraciones, el grupo ha realizado varios planes de gestión, pero Aihartza dice que no se les ha prestado atención: “Las especies siguen igual de mal que antes, o incluso peor, y es nuestra principal preocupación”.

Investigando la virología

El grupo de investigación se ha involucrado en diversos proyectos, al margen de la protección de los murciélagos. Por ejemplo, está estudiando en profundidad la ecología de las tres especies orejudas que viven en los Pirineos, y su convivencia.

Aihartza menciona también “un gran proyecto” para los años venideros: “Según datos que han salido a la luz en los últimos años, han aparecido en murciélagos algunas enfermedades que afectan sobre todo al ser humano. Por ejemplo, puede que los murciélagos sean portadores del ebola africano”. Por lo tanto, también se dedican a estudiar junto a otros grupos la virología de los murciélagos.