UNIVERSITAT JAUME I

El estudiantado y profesorado universitario tiene una actitud positiva frente a la innovación educativa según se desprende de un estudio desarrollado por el grupo de Mejora Educativa y Ciudadanía Crítica de la Universitat Jaume I de Castellón, en colaboración con profesorado de las dos Facultades y la Escuela Técnica Superior de la UJI pertenecientes al Seminario Permanente de Innovación y Enseñanza Universitaria (SPIEU). Y si el punto de partida es bueno, el estudio revela que la valoración se consolida o mejora aún más con la experiencia. Para desarrollar la investigación financiada por la UJI y Bancaja y coordinada por el profesor Joan Traver, se analizaron durante dos años las actitudes de una muestra de 462 estudiantes y 73 profesores pertenecientes a las dos Facultades y la Escuela Técnica Superior de la UJI.

Los investigadores analizaron en primer lugar las actitudes de partida de estudiantes y profesorado hacia la utilización en clase de nuevas metodologías centradas en el estudiantado como el aprendizaje cooperativo, trabajo por proyectos, aprendizaje de servicios, etc. Después de comprobarse que las actitudes eran “bastante positivas”, Traver explica que se analizó cómo influye el desarrollo de esas nuevas metodologías y se comprobó que son capaces de “consolidar y mejorar las actitudes”.

Una parte de la investigación se centró en el estudiantado de magisterio, “ya que es una experiencia que les servirá para su futuro como docentes. Lo que pasó en este colectivo es que las actitudes de partida eran muy altas y aún así, con la experiencia se consolidaron o mejoraron. Eso es difícil ya que cuando se parte de expectativas muy altas lo más normal es que bajen o como mucho que se mantengan, pero que haya una mejora significativa es bastante interesante”, resalta Traver. La aplicación de innovaciones educativas en el caso de los maestros, en opinión del investigador, tiene una relevancia especial ya que “de alguna forma conforma una predisposición de cara a lo que será su trabajo como maestros, desde el punto de vista de entender su profesión desde una vertiente más crítica que implica la necesidad de estar al día, formarse, reflexionar, compartir experiencias…”.

Los avances que se están produciendo en esta investigación se están dando a conocer en diferentes congresos y artículos.

Innovación en el espacio europeo

La implantación del espacio europeo de educación superior (EEES) ha servido para poner encima de la mesa la necesidad de plantear nuevas metodologías docentes más participativas y repensar la docencia. Traver considera que “la incorporación de estas metodologías ha de servir no solo para hacer más eficiente la formación desde el punto de vista profesional, sino para trabajar también en formar a los universitarios en lo que significa ser ciudadanos y ciudadanas que vivimos en un espacio democrático. Yo creo que ha de combinar las dos cosas”.

Los proyectos e investigaciones desarrolladas por el grupo de Mejora Educativa y Ciudadanía Crítica de la UJI tienen como objetivo favorecer una formación hacia “una ciudadanía que se posicione críticamente en un espacio democrático y que intente trabajar por mejorarlo y hacerlo más justo”, explica Traver. Con el fin de favorecer este objetivo también en la Universidad, se creó hace unos seis años el Seminario Permanente de Innovación y Enseñanza Universitaria en el que participan alrededor de 50 profesores. “Previamente desde la Unidad de Soporte Educativo (USE) se habían impulsado cursos concretos sobre nuevas metodologías educativas, pero vimos interesante llevarlos más allá para que los profesores adquieran el compromiso de aplicar estas innovaciones en el aula y posteriormente reflexionar sobre ellas”. Joan Traver destaca además que el tamaño de la UJI “permite que gente de diferentes áreas pueda trabajar conjuntamente, intercambiar experiencias y criticárselas. Y lo que más se ha valorado precisamente en este seminario es esa diferencia, el hecho de trabajar conjuntamente gente con experiencias tan diversas ha sido sumamente enriquecedor”.

Desde el seminario trabajan también en la formación del estudiantado. “A la hora de aplicar nuevas metodologías, los profesores encontraban que los estudiantes llegaban a la Universidad con importantes carencias ya que, en general, somos muy torpes en aquello que tenga que ver con construir a partir de la relación social. Venían con hábitos muy parecidos a los sociales que están muy lejos de lo necesario para formar una ciudadanía crítica. El individualismo, la competitividad,… llevaban a que a la hora de trabajar cooperativamente pasara lo mismo que en la mayoría de relaciones afectivas, que salta la chispa enseguida, los mínimos nunca están claros y se acaba discutiendo”. Para mejorar el punto de partida, se planteó desarrollar una serie de talleres sobre habilidades cooperativas “y con tan sólo tres o cuatro horas de formación se notó un cambio actitudinal muy significativo”. Por ello, desde hace alrededor de cinco años el SPIEU ofrece a su estudiantado estos talleres “que además son impartidos por estudiantes formados por nosotros, de forma que les resultan más próximos a los participantes”.

Tanto estos talleres como la investigación desarrollada demuestran que la actitud de los estudiantes es altamente positiva y pueden adquirir de forma fácil habilidades para trabajar con nuevas metodologías educativas, “cómo sacarle provecho a esta buena predisposición ya es algo que depende de la formación y la actitud del profesorado”.