UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El estudio, presentado hoy en la UPO, utiliza los testimonios de los familiares cuidadores para realizar un perfil de este colectivo, midiendo las consecuencias de su tarea en el ámbito personal, familiar y social

Vicente Pérez Cano, Gonzalo Musitu Ochoa y David Moreno Ruiz son autores del estudio

Cerca del 89% de los familiares cuidadores de en Andalucía son mujeres, una labor desarrollada en su mayoría (69%) en solitario, según se desprende de la publicación “Familiares Cuidadores: Una ardua y silenciosa labor. Realidad y perspectivas de futuro”. Este , presentado esta mañana en la Universidad Pablo de Olavide, analiza, entre otros aspectos, el perfil actual de este colectivo de cuidadores, partiendo para ello de sus propios testimonios. Vicente Pérez Cano, Gonzalo Musitu Ochoa y David Moreno Ruiz, todos investigadores de la UPO, son autores de este estudio publicado por la Editorial Dykinson, en colaboración con la Consejería para la Igualdad y el Bienestar Social y la Confederación Estatal de Mayores Activos (Confemac)

La idea más presente en la sociedad respecto a quienes necesitan cuidados se resume en la expresión “hoy no queremos a los viejos”, han señalado durante la presentación los autores, un acto que ha contado con la presencia de María José Castro Niego, directora general de Personas Mayores de la Junta de Andalucía, y Rosalía Martínez, vicerrectora de Participación Social. Bajo el punto de vista de los investigadores, esta afirmación “aunque tenga parte de verdad, es muy injusta sobre todo para quienes sí dedican importantes años de su vida, a base de renuncias y sacrificios, a cuidar a sus seres queridos mayores cuando éstos se hacen dependientes en estos momentos en los que cuidar a un mayor dependiente es una tarea mucho más difícil y prolongada en el tiempo de lo que era hace sólo dos o tres décadas”.

“Familiares Cuidadores: Una ardua y silenciosa labor. Realidad y perspectivas de futuro” responde a la investigación realizada sobre 400 familiares cuidadores de mayores de toda Andalucía. Un libro que, además de analizar el perfil de estos cuidadores y las consecuencias de los cuidados en el ámbito personal, familiar y social; aporta una importante riqueza de testimonios, ya que está concebido desde el punto de vista de los afectados, de lo que dicen, de lo que piensan, de lo que sienten, de lo que esperan los familiares cuidadores y sus hijos.

Según los investigadores, el 88,74 % de los cuidadores participantes en el estudio son mujeres; dos de cada tres están entre los 40 y los 60 años; uno de cada cinco tiene más de 60. Además, más de la mitad (55%) solo tienen estudios primarios o no tienen estudios y el 72 % son personas que no trabajan fuera de casa, aunque, como han apuntado los autores, “no es nada desdeñable ese 28 % que compatibiliza la tarea de cuidador con la asistencia a sus seres queridos mayores”. Por otra parte, el reparto de los cuidados está muy desequilibrado. No todos los que tienen el mismo grado de responsabilidad se implican con la misma intensidad pues el 69 % de los cuidados están en manos de un solo cuidador cuando solo el 13 % de los cuidadores son hijos únicos.

Esta ardua y silenciosa labor, como señala el título del libro, tiene consecuencias en la salud física de los cuidadores, porque se trata de cuidados de larga duración; pero también tiene consecuencias en aspectos psicológicos como la autoestima, o el propio equilibrio personal; así como a nivel familiar, tanto en la familia de origen como en la propia; y nivel social las consecuencias, por este orden son: disminuir el tiempo de ocio, disminuir las relaciones con los amigos, demorar otros proyectos personales y reducir o abandonar el trabajo.

En cuanto a los apoyos y recursos para estas personas, lo más valorado es la orientación e información sobre la dependencia, junto con el sentirse comprendidos por otros cuidadores -92%- (por encima incluso de la familia -66%-) que están pasando por su misma situación. Por supuesto, valoran todos los servicios institucionales, y especialmente los recibidos como usuarios de las Unidades de Estancias Diurnas. En este sentido, en el momento en el que se hace el estudio dan más importancia a los servicios (85%) que a las ayudas en forma de dinero (69%), circunstancia que ha cambiado notablemente tras los resultados prácticos de la aplicación de la llamada Ley de Dependencia.

Algo que hace especialmente interesante y atractivo el libro, según sus autores, es que está plagado de testimonios de familiares cuidadores, fruto de las aportaciones de herramientas cualitativas utilizadas en la investigación como son varios “grupos de discusión”, así como los testimonios directos de cientos de cuidadores participantes en “talleres de entrenamiento” realizados por toda Andalucía durante más de una década. De ahí, y de la experiencia de los autores, surge el último de los seis capítulos con una serie de recomendaciones prácticas para “sobrevivir” a la experiencia de cuidador.

Futuro de los familiares cuidadores

“Se dice que la familia es el principal colchón de amortiguación en los momentos difíciles de la vida y no sabemos con certeza si en el futuro seguirá siéndolo”, apuntan los investigadores. A este respecto, la publicación recoge que, aunque los familiares cuidadores participantes en el estudio no quieren que sus hijos pasen por lo que ellos están pasando, sí estarían dispuestos a repetir ellos la experiencia como cuidadores pero, eso sí, de otra forma. El 94 % buscaría soluciones intermedias entre el apoyo del Estado y la implicación familiar y, desde el principio, buscarían más reparto de las tareas entre distintos miembros de la familia (88%). La creencia tanto de cuidadores directos como de sus hijos, apunta en la dirección de que en el futuro aumentará la implicación del Estado a la vez que disminuirá la implicación familiar.