UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE COMILLAS

Antonio Garrigues Walker, Presidente del Bufete Garrigues, y Víctor Pérez Díaz, Presidente de Analistas Socio-Políticos, analizaron el fenómeno de la denominada “Spanish Revolution en la conferencia “Sociedad civil en España: avances y retos de futuro”

Los dos ponentes abrieron el ciclo de conferencias “Economía, política y sociedad en la España de los últimos 50 años”, con motivo del 50 Aniversario de

IMAGEN: Antonio Garrigues Walker, y en un momento de la conferencia

Antonio Garrigues Walker, Presidente del Bufete Garrigues, y Víctor Pérez Díaz, Presidente de Analistas Socio-Políticos, analizaron el fenómeno del 15-M, de las concentraciones en las plazas y la denominada “Spanish Revolution en la conferencia “Sociedad civil en España: avances y retos de futuro”, que inauguró ayer el ciclo de conferencias “Economía, política y sociedad en la España de los últimos 50 años”, que organiza Comillas con motivo del 50 Aniversario de ICADE. Para Garrigues, el movimiento tiene aspectos muy positivos: civilidad, no violencia y ausencia de protagonismos; mientras que, para Pérez Díaz, aunque la ocupación del espacio público se ha hecho pacíficamente, tiene un carácter de soberbia, puesto que desprecia los efectos sobre el resto de la sociedad.

Tras señalar que hay elementos muy positivos en el fenómeno del 15-M, como civilidad, no violencia y ausencia de protagonismos, Garrigues afirmó que “si les preguntamos por qué están allí, seguramente nos responderán que saben que esto que tenemos no es lo que quieren, aunque no sepan qué es lo que quieren. Y están en todo su derecho”. Para Garrigues algunas cosas han ido a peor en España, entre otras, el sistema político. “Después de lo que ha pasado políticamente, si este movimiento, se diluye, desaparece y se difumina, y la clase política sigue haciendo lo que ha hecho hasta ahora, tenemos que empezar a inquietarnos porque, entonces, este proceso ya no hay quien lo pare”, aseguró.

Por su parte, Pérez Díaz llamó la atención sobre la necesidad de tomarse en serio el movimiento pero advirtió de que la crítica que realizan debe estar acompañada de autocrítica. A su juicio, la discusión enfría los problemas y en este caso hace falta discusión y una actitud cívica que es necesario ensayar. También discrepó sobre la ocupación del espacio público, que aunque se ha hecho pacíficamente, tiene un carácter de soberbia, puesto que desprecia los efectos sobre el resto de la sociedad. “El país asiste con sentimientos mezclados, los que acampan son víctimas del sistema, pero detrás hay más”, aseguró. Hizo un llamamiento a pensar sobre lo ocurrido con distancia crítica profunda, contemplando las cuestiones que se deliberan y las formas de deliberación. “El público las asume con entusiasmo, pero no sabe que pensar”, afirmó. A su parecer, la ciudadanía no ha razonado hasta ahora sobre muchos temas, porque llevamos 30 años de democracia, con el mismo sistema, y no se ha cambiado nada.

Bajo la presidencia del Rector, José Ramón Busto, SJ, y con Miguel Gordillo, Socio Of Counsel de Garrigues y antiguo alumno de Derecho y de Administración y Dirección de Empresas (E-3), como moderador, ambos ponentes expusieron sus reflexiones sobre “Sociedad civil en España: avances y retos de futuro”. “Si la sociedad civil es pobre, la democracia es pobre”, dijo Garrigues, afirmación que Pérez completó con su convencimiento de que la cuestión verdaderamente importante no es si existe o no la sociedad civil, que sí existe, sino qué sociedad civil tenemos. Ambos coincidieron en señalar el valor del tejido asociativo para el fortalecimiento de la sociedad civil, una herramienta ciudadana de la que carece la sociedad española.

Al comienzo de su intervención, Garrigues dedicó unas palabras al nacimiento de ICADE y a su aportación a los mundos del derecho y de la empresa, a los que ha otorgado “una modernidad y un dinamismo admirables”. Hizo, además, un llamamiento a la formación integral y a la alianza de los distintos saberes, que “si en algún lugar puede producirse es en el conjunto de ICADE e ICAI”. Entrando en materia, calificó la sociedad civil como uno de los grandes temas de la vida española y mundial, que cada vez adquiere más importancia. “Si la sociedad civil es pobre, la democracia es pobre”, dijo, al tiempo que advirtió de la capacidad de esa sociedad civil para luchar contra el riesgo de concentración y abuso de poderes. Sus bondades afectan también a la vida económica y empresarial, completó.

Para Garrigues, la sociedad civil va a adquirir un peso y un protagonismo desconocidos. A su juicio, estamos asistiendo a una rebelión en el seno de la sociedad española contra ciertos estamentos, que deben repensar su papel y su comportamiento, ya que si no los explican o están conectados a valores negativos no pueden sobrevivir. Esto pasa con los partidos, pero también con el estamento financiero. “En algún momento se tiene que entender que la ciudadanía no es tonta, otra cosa es que no sepa expresarse o no tenga los instrumentos para hacerlo”.

En España, afirmó, no tenemos una sociedad civil musculada, estructurada y fuerte. “Está en crecimiento y tiene que fortalecerse y saltar barreras”, y, sin embargo, nunca ha permanecido inmóvil cuando hacía falta. “Si alguien cree que la ciudadanía está al margen de las relaciones políticas, económicas y empresariales, se equivoca”, dijo Garrigues. Como también se equivoca quien cree que el de la sociedad civil es un fenómeno pasajero, porque “los debates sobre los estamentos políticos y financieros se mantendrán”.

“Vamos a una época en la que los factores sociales y tecnológicos van a empezar a entrelazarse de una manera especial. El factor tecnológico conectado con la ciudadanía le va a dar a la sociedad civil un papel como el que nunca tuvo”. Por eso, concluyó, deben permanecer alerta los que mantengan actitudes negativas.

Pérez Díaz inició su reflexión asegurando que la cuestión más importante no tiene que ver con si hay o no sociedad civil, que sí la hay, sino con qué sociedad civil tenemos. Él entiende como uno de los elementos determinantes de la sociedad civil el tejido asociativo, por eso, considera que la que tenemos en España “no es gran cosa”. Considera que en nuestro país no hay tejido asociativo, con lo que implica de compromiso, de persistencia, de educación del juicio, de conciliación y de tiempo por detrás y por delante. Unas cualidades necesarias porque “cuando no se tienen, las identidades sociales son débiles”.

Para Pérez Díaz, las sociedades avanzadas deben ser vistas con espíritu de equilibrio entre lo que tienen de positivo y negativo, sobre todo en comparación son sistemas mucho peores. Sin embargo, concedió que en las democracias liberales y los sistemas de mercado hay cuestiones “inquietantes” que son intrínsecas y acaban por convertirlos en sistemas oligárquicos de facto: “Estamos ante una situación peligrosa por cuanto se puede enquistar y desembocar en un espacio público vacio, incapaz de tomar decisiones”. Alertó también de que hay muchas posibilidades de que los discursos de izquierda y de derecha se conviertan en soliloquios y de que las cuestiones morales que se nos plantean se estén discutiendo a un nivel muy pobre, lo que nos aboca una situación que calificó de “infantilismo agudo”.

Antes de acabar, insistió en la importancia de la sociedad civil y en la necesidad de centrar la atención en el tejido asociativo. “Para expresarse en el espacio público sin que sea una torre de babel, tenemos que hacer un esfuerzo por aumentar el volumen y mejorar la calidad”, concluyó.

En el coloquio posterior a las intervenciones, ambos ponentes discutieron sobre el 15-M y sus demandas, las revoluciones en el mundo árabe o el futuro de Europa, en respuesta a las cuestiones planteadas por los asistentes.