UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS

Investigadores y profesionales debatirán sobre el futuro de la profesión, a lo largo de tres jornadas

Antonio Garrigues: “Un orden mundial global desconectado de un orden jurídico global o de unas instituciones judiciales globales es algo que el estamento jurídico no se puede permitir”

El de la Universidad Pontificia Comillas, , SJ, ha abierto el VII “Retos de la abogacía ante la sociedad global”, convocado por las Facultades de Derecho de las Universidades de Deusto, Ramón Llull (ESADE) y Pontificia Comillas, y que organiza esta última en el marco del cincuentenario de ICADE. Le acompañaron la Decana de la Facultad de Derecho, Concepción Molina, y el Decano del Colegio de Abogados de Madrid, Antonio Hernández-Gil Álvarez-Cienfuegos, encargado de hacer la introducción al congreso.

La conferencia inaugural la pronunció Antonio Garrigues Walker, quien habló de las responsabilidades del estamento jurídico. En su opinión, una de sus obligaciones es empezar a definir los elementos jurídicos de la globalización porque “no se puede tolerar que los déficits jurídicos y democráticos sigan creciendo”. “La idea de un orden mundial global desconectado de un orden jurídico global o de unas instituciones judiciales globales es algo que el estamento jurídico no se puede permitir”, afirmó.

En sus palabras del bienvenida a los congresistas, el Rector destacó la importancia y la actualidad de tema elegido, ya que acaba de publicarse en el BOE el nuevo reglamento para la formación de abogados. Además, alabó la riqueza del programa, que incluye a profesores de las tres universidades convocantes, profesionales de la abogacía y la judicatura y profesores e investigadores de otras universidades nacionales y extranjeras. La Decana señaló también la oportunidad de la temática de la convocatoria, que se celebra en una etapa de transformación de la profesión, no solo del modo de acceso, sino de su desarrollo y desempeño mismo.

Hernández-Gil subrayó en su intervención el compromiso que tienen los abogados con la sociedad: “La asunción de la defensa de intereses comporta también deberes para con la sociedad, la vocación de servicio público es parte esencial de la abogacía”. Aseguró también que en la sociedad en la que vivimos se están perdiendo de vista la seguridad axiológica y el valor de la justicia. “No hay que dar nunca por hecho el derecho de defensa y el resto de derechos del hombre, comprometidos en todas partes”.

En la conferencia inaugural, Garrigues comenzó distinguiendo las tres categorías que forman el más genérico estamento jurídico: la rama judicial, académica y profesional. La responsabilidad del estamento jurídico implica responsabilidades y retos de los tres pero, a su juicio, aunque hay intentos de sinergia, comunicación e investigación conjunta, la colaboración entre ellas sigue siendo muy pobre. “Uno de nuestros objetivos tienen que ser generar esa colaboración”, dijo. Con todo, considera que el estamento jurídico español está en una situación relativamente buena, en comparación con nuestros vecinos europeos, hecha la excepción de Reino Unido. El problema aparece cuando entra en la valoración el proceso comunitario europeo que “sigue siendo pobre”, especialmente ante un sistema anglosajón mucho más avanzado. La cuestión de la adaptación al cambio social, algo que precisamente el common law realiza mucho mejor, es una de las cuestiones que el derecho europeo, el derecho civil codificado en general, deberá plantearse de nuevo.

Para Garrigues uno de los mayores retos del estamento es la definición de los elementos jurídicos de la globalización, ya que el incremento de déficits jurídicos y democráticos resulta intolerable. Para evitarlos, el estamento jurídico no puede permitir la existencia de un orden mundial global desconectado de un orden jurídico global o de unas instituciones judiciales globales. Considera además que el derecho global ya no puede plantearse como una cuestión utópica, sino que es algo que el mundo jurídico debe afrontar: “Hoy no hay muchos sistemas jurídicos (common law, derecho civil, marxista e islámico) y la colaboración entre ellos es necesaria. Deben establecerse principios jurídicos comunes”.

Antes de terminar, Garrigues llamó la atención sobre dos cambios acumulativos, que se transformarán en cambios radicales, a los que la abogacía no puede permanecer ajena: los avances tecnológicos y científicos. “El mundo jurídico tendrá que tener los conceptos muy claros y tendremos que crear expertos en estas especialidades”, añadió.