UNIVERSIDAD DE NAVARRA

El hallazgo de Enrique Alarcón confirma la tradición de la predicación del apóstol en Galicia y su enterramiento en el templo

Enrique Alarcón, profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, ha descifrado la palabra ‘Jacob’ -equivalente a ‘’- escrita con caracteres hebreos del siglo I en una inscripción hallada en el sepulcro compostelano. Según expuso el experto durante la clausura de la Cátedra Camino de de la Universidad de Navarra, “el nombre ‘Jacob’ figura entrelazado con la palabra griega ‘mártyr’ (literalmente, ‘testigo’)”.

El rótulo objeto de este nuevo estudio fue descubierto en 1988 en la tumba de Atanasio, aledaña a la de Santiago, por el profesor Isidoro Millán. “Su simbología es muy rica y corresponde a las inscripciones sepulcrales del primitivo cementerio judeocristiano de Jerusalén. He encontrado que alude a la fiesta judía de Shavu’ot (Pentecostés), cuando los apóstoles predicaron por vez primera a todos los pueblos, como narra el Nuevo Testamento. Cristo les había encargado que sólo entonces podrían salir de Jerusalén y ser sus testigos hasta ‘el fin de la Tierra’ (‘Finis Terre’) “, explicó Enrique Alarcón.

En esta línea, determinó que “la inscripción se refiere a Santiago como cumplidor de ese mandato: testigo de Cristo en el Finisterre, el nombre romano de la costa gallega, y es casi contemporánea, ya que los caracteres hebreos son anteriores al año 70”. A lo que añadió lo siguiente: “Esta datación viene confirmada por la representación de panes rituales de Shavu’ot, que dejaron de hacerse dicho año tras la destrucción del Templo de Jerusalén por los romanos”.

Datos reveladores

El hallazgo refuerza la tradición de que en el sepulcro de Compostela se encuentran los restos del apóstol Santiago traídos desde Jerusalén, así como su predicación años antes en el Finisterre. “La representación de lo que parece ser una lengua de fuego coincide también con la narración de Pentecostés en el Nuevo Testamento, y ratifica su historicidad. Por su importancia, la inscripción de Santiago debe situarse entre las principales de toda la arqueología cristiana”, explica el investigador.

El texto completo de la investigación se publica en un volumen de estudios sobre el Camino de Santiago coordinado por el profesor Piotr Roszak, de la Universidad de Torun.

Imagen: El nombre hebreo Jacob y fragmento de la inscripción del sepulcro de Santiago