UNIVERSIDAD DE CÁDIZ

Técnicos y de la Universidad de Cádiz, desde el grupo de investigación de Humedales Costeros, dirigido por el profesor y director de los laboratorios de la UCA en los Toruños y salinas la Esperanza, Alejandro Pérez Hurtado, y el asesoramiento de la profesora de Derecho Público, María Zambonino, han participado en la confección del informe técnico necesario para presentar la propuesta normativa que aprobó el pasado viernes el Consejo de Ministros; que regula la producción artesanal de la sal y salmueras comestibles, que podrá rebajar su cloruro sódico hasta el 94% para competir con otros países.

En la provincia gaditana están en activo cuatro salinas, donde antiguamente existían 179, con las que la UCA colabora desde hace más de 20 años en materia de investigación, recuperación de la producción artesanal y puesta en valor de sus productos. Precisamente, este año firmaron dos convenios específicos con las salinas San Vicente y la Consejería de Medio Ambiente para proceder al desarrollo del proyecto “Experiencias de uso y manejo de salinas artesanales: desarrollo integral de un sistema en proceso de desaparición en las salinas la Esperanza del parque natural Bahía de Cádiz”, ganador de las Becas Soñadores, y con la empresa Genatur ecoturismo para la promoción de actividades educativas y de ecoturismo.

Con la cesión a la Universidad de Cádiz del uso de la Esperanza por parte de la Junta de Andalucía, se mejorará la conservación de su rica biodiversidad; además de fomentar la formación, la recuperación y transmisión de la cultura salinera, poner en valor la explotación de la salina tradicional y promover el desarrollo de la educación ambiental y el eco-turismo.

A partir de ahora, los salineros ya podrán comercializar tanto la sal virgen como la flor de sal sin la limitación que la norma española ponía a las salinas tradicionales desde 1983 de que la sal marina debía tener un 97% de cloruro sódico, y que impedía que estas empresas españolas compitieran en igualdad con las explotadoras francesas, portuguesas o italiana. El vicepresidente del Gobierno, Manuel Chaves, que visitó ayer las salinas isleñas, agradeció el trabajo de la Universidad de Cádiz (UCA) en el desarrollo de la nueva normativa, ya que sus estudios e investigaciones sobre las salinas han propiciado la aprobación del nuevo decreto.

El proyecto de las salinas la Esperanza, en el término municipal de Puerto Real, es el resultado de las actividades y proyectos desarrollados por el así como de voluntariados gestionados por la Oficina Verde de la UCA. Pérez Hurtado ha explicado que destacan tres hitos de la trayectoria del grupo de la UCA que condicionan este logro en beneficio del sector: la elaboración del libro Salinas de Andalucía en 2004, el desarrollo del proyecto Europeo Interreg SAL, liderado por la universidad gaditana entre el 2004 y 2007 coordinando a 31 socios de Francia, Portugal y España para una revalorización de los aspectos culturales, ambientales y económicos de las salinas artesanales; y finalmente, la concesión a dos de sus alumnos de la beca Soñadores financiada por Loterías del Estado y National Geographic; con inversiones de 80.000 euros entre 2011 y 2012 en la recuperación y difusión de las salinas artesanales y puesta en marcha de acciones en la salina la Esperanza.