UNIVERSIDAD DE GRANADA

El ejemplar de “dracaena drago” que se eleva majestuoso junto al estanque alargado que reproduce el Generalife granadino, en el Parque Hernández de Melilla, es uno de los árboles más fascinantes de esta especie en el territorio español, tal como se recoge en el libro “Paseos botánicos por la ciudad de Melilla”

El drago es el único árbol del mundo que tiene la savia roja, como si su energía interior, en contacto con el aire, se transformara en la sangre del dragón. Quizá por eso en la Antigua Roma y en la Edad Media estos árboles eran considerados mágicos. En España, Canarias abandera como insignia natural y turística estos ejemplares de flor blanca, originarios de Canarias, Madeira, Cabo Verde y Marruecos, que pueden alcanzar 30 metros de altura y 500 años de vida.

En el Parque Hernández de Melilla hay tres ejemplares, uno de ellos, que se eleva majestuoso junto al estanque alargado que reproduce el Generalife granadino, es quizá paradigma de los árboles más fascinantes de esta especie en el territorio español, tal como se recoge en el libro “Paseos botánicos por la ciudad de Melilla”, obra de los profesores de la Universidad de Granada y Juan Antonio González García, quienes han reunido, en un volumen primorosamente editado por GEEPP Ediciones, una guía de las especies de la flora ornamental de Melilla.

Esta mitológica planta alimenta la leyenda de que, en tiempos, los dragones, al morir, se convertían en dragos, como si se tratara de dar forma arbórea al no menos mitológico animal representado por cientos de culturas milenarias, mitad dios, mitad monstruo.

Así, Melilla, eleva, en su emblemático Parque Hernández, uno de esos solemnes dragos, símbolo de la milenaria cultura que entronca la flora y la mitología en ese ser de savia roja, que acaso antes fue dragón prehistórico.

Carmen Enrique Mirón y Juan Antonio González García recogen en su libro 150 fichas de la flora ornamental de los parques de Melilla, en las que se aportan datos y características morfológicas de las plantas, utilidades, particularidades de las especies melillenses, así como itinerarios a modo de paseos botánicos, acompañados de sus correspondientes mapas extensibles y fotos.

El libro, manual imprescindible para alumnos de botánica y para lectores en general, recoge, profusamente ilustrado, el trabajo realizado por sus autores durante varios años, y cautiva al lector por su fácil lectura, por su colorido, por su carácter divulgativo y por el rigor mostrado en su elaboración.