UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO

Para la realización del estudio el grupo investigador precisa la participación de personas hipertensas voluntarias

Combatir el estrés, disminuir o suprimir el consumo de tabaco y alcohol, cuidar la alimentación, hacer ejercicio, o controlar el peso son algunas de las medidas que todo buen médico de cabecera nos aconsejará a poco que tengamos una tensión elevada. Y es que el 20% de la población adulta vasca padece de , porcentaje que se eleva hasta un 60% entre los mayores de 65 años.

Toda persona que acude al médico aquejada de hipertensión suele abandonar la consulta con un montón de instrucciones que buscan encaminar al paciente a llevar un estilo de vida más saludable. Entre otras medidas, que el médico seguro aconsejará, destaca la de practicar ejercicio físico de forma regular. Sin embargo, en muchas ocasiones ese mandato es demasiado genérico e impide que esas buenas intenciones se terminen traduciendo en la realización de un programa de ejercicio físico óptimo.

Un estudio dirigido por la doctora del Departamento de Educación Física y Deportiva Sara Maldonado-Martín en la Facultad de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la UPV/EHU pretende despejar esas dudas y conocer qué intensidad de ejercicio físico produce un mayor beneficio en el control de la en pacientes con un diagnóstico de hipertensión.

La investigación tratará de determinar la diferente evolución que siguen personas que padecen hipertensión, y a las que se somete a programas de ejercicio físico de diferentes intensidades. Para ello, de forma aleatoria se repartirán a las personas que participen en el estudio en tres grupos de estudio: un grupo de control no supervisado con recomendaciones generales estilo de vida saludable; un segundo grupo supervisado de ejercicio físico programado de modo continuo en intensidad moderada; y un tercer grupo supervisado de ejercicio físico programado a diferentes intensidades, alternando intensas y moderadas.

Las personas que participen en el estudio realizarán unas pruebas de esfuerzo preliminares en el laboratorio de fisiología de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. A continuación, durante las doce semanas del periodo de intervención del proyecto de investigación, los participantes de los grupos de ejercicio supervisado se ejercitarán principalmente en cinta rodante y bicicleta en intensidades de ejercicio diseñadas de forma individual en función de los resultados de las pruebas de esfuerzo realizadas previamente. Tras finalizar el periodo de intervención se repetirán las pruebas realizadas al inicio para realizar una comparativa entre ambas, tanto de los parámetros de tensión arterial como otras variables fisiológicas y antropométricas.

Pruebas de valoración

Todas las personas participantes para los grupos supervisados acudirán al centro donde se desarrollará el ejercicio físico para realizar un total de 24 sesiones, 2 sesiones por semana, en un total de 12 semanas supervisado por estudiantes de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

Las pruebas principales a realizar serán las siguientes:

Monitorización Ambulatoria de la Presión Arterial (MAPA) durante 24 horas al inicio y final del programa, si se requiere para confirmar el diagnóstico de (HTA).

Pruebas de esfuerzo sobre ergómetro bicicleta y cinta rodante con medición de variables en reposo, submáximas y pico para valorar la capacidad funcional cardiorespiratoria y tensión arterial.

Prueba caminando para valoración de la capacidad funcional y tensión arterial.

Personas voluntarias en la investigación

Las personas participantes voluntarias en la investigación podrán tener información sobre su condición física general y su evolución y cambios producidos al finalizar el periodo de intervención de la investigación.