UNIVERSIDAD DE GRANADA

El profesor y escritor publica en la revista “Historia. Antropología y fuentes orales”, que dirige el profesor de la UGR José Antonio González Alcantud, un estudio sobre “Pintura y memoria en las novelas de Jorge Semprún”

“En todas mis novelas –me refiero a las novelas de verdad, las que relatan las verosímiles mentiras de una ficción– siempre hay alguna referencia a un cuadro: la Vista de Delft de Vermeer en La segunda muerte de Ramón Mercader; El paso de la laguna Estigia de Joachim Patinir en La montaña blanca… En suma, siempre hay una referencia explícita a algún cuadro, por razones muy personales. Es, primero, una clave cultural que me interesa utilizar. Es, en segundo lugar, un homenaje a la pintura. A los pintores. No hay cosa más instructiva, más emocionante, que ver trabajar a un pintor…”, señalaba Jorge Semprún en 1995, en una conferencia sobre la obra El paso de la laguna Estigia, de Patinir, en la que el escritor, guionista, intelectual y político madrileño, fallecido el pasado año, daba cuenta de las razones que lo llevaban a introducir frecuentemente algunas obras de arte en sus libros.

El estudio, elaborado por el profesor y escritor Carlos Fernández (licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, y en Historia Contemporánea por la de Santiago de Compostela) ha sido publicado en el número 46 de la revista “Historia. Antropología y fuentes orales”, que dirige el profesor de la UGR José Antonio González Alcantud y edita, con periodicidad semestral, el Seminario de Historia Oral del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona, con la colaboración de Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona y la Editorial Universidad de Granada (eug).

En este trabajo de investigación el autor analiza tres cuadros: El paso de la laguna Estigia, de Joachim Patinir (Museo del Prado, Madrid), Vista de Delft, de Jan Vermeer (Museo Mauritshuis, La Haya), y Judith y Holofernes, de Artemisia Gentileschi (Museo Capodimonte de Nápoles).

El escritor y político madrileño se sirve de cada uno de estos cuadros –dice Carlos Fernández– “para regresar, ahora en el territorio de la escritura (la escritura o la vida), a etapas decisivas de su pasado: el pequeño cuadro de Patinir lo traslada a la experiencia incontable del campo de concentración; la fascinante tela de Vermeer le permite rememorar la dura condición de exiliado republicano; en fin, la escena tan dramática de Artemisia será el marco sobre el que se recorte la clandestinidad política en la España de mediados de los años cincuenta. Pinturas que no solo gozan de la admiración de Semprún sino que también se han ido convirtiendo en lugares privilegiados de una memoria compartida con otros muchos en el seno de acontecimientos cruciales de la historia de España y de Europa”.

Para Semprún, siempre según el profesor Carlos Fernández, tan importante como la obra que está delante de sus ojos lo es el hecho mismo de que él haya querido contemplarla y desplegar ante ella su memoria o su imaginación. “En pocos escritores –asegura el investigador– hemos de hallar tantas referencias a la pintura como podemos encontrar en la obra de Jorge Semprún: Patinir, Velázquez, Vermeer, Goya, Picasso, Nicolás de Staël transitan sin cesar por sus páginas, sean éstas novelescas o autobiográficas. Hitos importantes de una vida vivida con intensidad y pasión poco frecuentes en los que la memoria se detiene, se adensa y cobra nueva forma en torno al arte, a través de la literatura”.

El número 46 de la revista “Historia. Antropología y fuentes orales”, con el título genérico de “Atrapar la modernidad”, se ocupa en este número, además del ya referido de Semprún, de otros asuntos, como Huérfanos de Bismarck. El mundo moderno en su destino, desde el “desencantamiento” a la “jaula de hierro”, a cargo de Franco Ferrarotti, e Historia, características y actualidad de los rumores, de Anna María Fernández Poncela. Asimismo dedica otro apartado de homenaje a Adriano Prosperi: El oficio de historiar en la Edad Moderna, en el que participan, entre otros especialistas e investigadores, Ricardo García Cárcel, Baltasar Cuart Moner, Michele Olivari, Fernando Bouza, José Luis Villacañas y Adriano Prosperi.