UNIVERSIDAD DE NAVARRA

, filósofa de la Universidad de Navarra, afirma que el “se vuelve contra las mismas mujeres, en la medida en que exonera al varón de toda responsabilidad en la generación”

“Muchas, si no la gran mayoría de las mujeres, no ven en el aborto un símbolo o un medio de liberación sino una ‘solución’ desgraciada a problemas que les desbordan y que reclamarían una aproximación más solidaria”. Así lo afirmó hoy Ana Marta González, profesora de Filosofía moral de la Universidad de Navarra y coordinadora científica del (). La experta hizo estas declaraciones en el marco del debate en torno a la nueva .

Para la profesora González, reivindicar el aborto como un derecho “pisotea los derechos del nasciturus -que los tiene- y se vuelve contra las mismas mujeres, en la medida en que exonera al varón de toda responsabilidad en la generación”.

“Precisamente porque la mujer corre de manera especial con los gastos físicos y psíquicos que conlleva el embarazo, el varón contrae una deuda especial para con ella; de modo análogo a como ambos contraen, para con el hijo que han generado, el deber de educarlo y ponerlo en condiciones de llevar una vida verdaderamente humana”, añadió.

Para la investigadora del ICS, “el olvido de estas deudas recíprocas no contribuye en modo alguno a construir una cultura auténticamente solidaria, que refuerce vínculos entre géneros y generaciones; más bien pronuncia las tendencias individualistas que tanto lamentamos en otros contextos”.

En ese sentido, hizo hincapié en que “la solidaridad que muchas veces echamos en falta en las relaciones entre pueblos, entre clases, entre ciudadanos, comienza a construirse desde bastante más abajo, en las relaciones conyugales y familiares: creando vínculos duraderos, que garanticen que las personas no sean jamás objetos de transacción y de consumo”.

Avanzar en la causa de la mujer en todos los frentes

Ana Marta González añadió que en la actualidad se percibe una dialéctica “entre la maternidad como ‘destino natural’ y la maternidad como elección individual de la mujer -ordinariamente rica en recursos-“. Esta dialéctica que “se asocia con frecuencia a un enfoque también dialéctico de las relaciones entre los géneros -indicó- no permite avanzar en la comprensión a fondo del sentido de la maternidad responsable; algo que no puede hacerse sin considerar, al mismo tiempo, la paternidad responsable. Ser capaz de responder de los propios actos ante todos los afectados por ellos es una consideración previa a cualquier decisión verdaderamente libre”.

Por último, expresó que “para que avance la causa de la mujer en todos los frentes, y, en primer término, para que la mujer no sea considerada simple objeto de deseo sexual y cauce de la reproducción, no basta con que reivindique reiterada y públicamente su condición de sujeto sexual, sino que debe acertar a expresar esa sexualidad en el contexto de una relación personal, presidida por la reciprocidad y el respeto. Y en este nivel, aunque necesario, resulta insuficiente el derecho”.