UNIVERSIDAD DE DEUSTO

-Guibert afirma que la dimensión práctica –ligada a la inserción laboral– motiva la elección de los centros jesuitas por parte de las familias

-Según Lanbide, la tasa de paro entre los egresados de Deusto es 4 puntos menos que la media del Sistema Universitario Vasco

-Deusto se está convirtiendo en un foco de atracción de talento internacional: 81 personas extranjeras (de 32 países) trabajan en la UD; 1477 personas extranjeras estudian en la UD (de 113 países)

-José Ángel Achón plantea en su Lección inaugural si la experiencia del Renacimiento, considerado por algunos la 1ª globalización, puede aportarnos algo para afrontar la época actual

La Universidad ha comenzado hoy, 12 de septiembre, un nuevo curso, el curso 129 de Deusto. Durante el acto académico, presidido por el lehendakari del Gobierno Vasco, Iñigo Urkullu, el se ha centrado en el denominado “utilitas”, uno de los cuatro principios sobre los que se sostienen las universidades jesuitas y que, según explica el rector, es el menos cuestionado en la actualidad. El resto de los principios o pilares son “justitia” “humanitas” y “fides”.

El principio “utilitas” alude a la dimensión práctica de la universidad, que suele asociarse a su vez a las dimensiones profesional y laboral. Precisamente, este aspecto práctico es “uno de los principales motivos por los que los estudiantes y familias escogen y reconocen a nuestros centros jesuitas, porque de ellos salen profesionales competentes”, explica el rector. El último informe de Lanbide –añade– arroja un dato “muy esperanzador” para los egresados de Deusto en un año de especial dificultad para el empleo: la tasa de paro es 4 puntos menos que la media del Sistema Universitario Vasco en el último año medido.

Siguiendo con su análisis de la dimensión práctica de la formación, el rector ha recordado que desde la tradición católica existen al menos dos lecturas. Una, la del beato John Henry Newman, nacido hace dos siglos, para quien la misión primera de la universidad, “aunque no exclusiva”, es intelectual. “Su misión es difundir y extender el saber. Su misión no es utilitaria o profesional” y, aunque la teología tenga su lugar legítimo, no está atada a la religión. Newman defiende el concepto clásico de educación liberal. Para él, el conocimiento es un fin en sí mismo. La segunda lectura que introduce el rector en su análisis, es la que se asocia a san Ignacio de Loyola, nacido hace cinco siglos, para quien la educación, en especial la universitaria, se fundamenta en el binomio “saber” y “principios de acción”. “San Ignacio ve en el trabajo universitario una capacidad peculiar de transformar la persona, y la sociedad a través de ella”. “Para Newman –resume el rector–, lo práctico es formar el intelecto y de ahí vendrán posteriormente, en otro nivel, los beneficios prácticos. Para san Ignacio, lo práctico es fijarse desde el comienzo en las cuatro dimensiones, que incluye más explícitamente la experiencia, lo práctico y la ética, además del saber”.

En su reflexión, Guibert ha recordado la figura de Ignacio Ellacuria, de cuyo asesinato se cumplirán 25 años dentro de dos meses. “Ellacuría es un ejemplo de creer que el saber no es neutro”. Creía además que la universidad no debe preocuparse solo por el bien común, obligación de todas las instituciones, sino que debe ir más allá. Ellacuria pensaba que los problemas sociales han de marcar y jerarquizar también los procesos internos de una universidad. “No solo teorizó sobre la universidad, sino que la transformó. El compromiso de su institución con su realidad nacional acabó, recuerda el rector, con el asesinato de siete personas en una noche de noviembre de 1989”.

Investigación de marcado carácter social y con ritmo creciente

El rector ha proseguido su discurso compartiendo algunos datos sobre el pasado curso 2013-2014. En el apartado de investigación, la Universidad alcanzó en enero la cifra de 1.000 tesis doctorales defendidas. La tesis titulada “Los modelos de apego y los estilos educativos en niños con TDAH”, defendida por Estefanía Santurde, hizo la número mil, con un tema que, a juicio del rector, es indicativo del marcado carácter social de la investigación desarrollada por los equipos de Deusto. Las primeras 500 tesis se defendieron en 33 años, las otras 500, en solo 14. “El ritmo es, sin duda, creciente”, valora el rector.

En cuanto a la contribución científica de la Universidad de Deusto a Euskadi, se ha pasado de un 0,8% a un 5%, según el informe de la ciencia en Euskadi 2013, elaborado por la Fundación Ikerbasque. Para el rector, este dato pone de manifiesto que el apoyo del contrato programa del Gobierno Vasco y de otros, como BizkaiLab, se están utilizando con eficiencia y generan resultados.

La Biblioteca de Deusto ha superado el millón de volúmenes impresos, “un hito que se puede resaltar”, ha dicho.

Por otra parte, “el Plan Estratégico Deusto 2014 ha evolucionado favorablemente”, con un cumplimiento del 81% en tres años. El proceso de preparación Deusto 2018 está en marcha, una reflexión, explica el rector, que camina de forma acompasada a los procesos sobre la Estrategia Vasca de Especialización Inteligente RIS3, el Plan Universitario Vasco 2016 y el Plan de Empleo de Lanbide, entre otros.

Guibert ha destacado también el proceso de construcción del espacio UNIJES, con universidades jesuitas, y la agregación ACM (Aristos Campus Mundus), que el año pasado recibió un informe favorable del gobierno central como Campus de Excelencia Internacional.

Recuerdo al alumni Hodei Egiluz

El rector ha informado de que 1.477 estudiantes deustenses proceden de 113 países. Por otro lado, Deusto cuenta con 81 profesionales (PDI; PAS o PI) extranjeros de 32 países y mantiene convenios con 324 universidades extranjeras. El curso pasado 721 alumnos de Deusto estudiaron en universidades de otros países.

Al repasar la dimensión internacional, Guibert ha tenido unas palabras de recuerdo para Hodei Egiluz, el ingeniero informático por Deusto, desaparecido en Amberes en octubre pasado.

Para finalizar su discurso, el rector ha destacado el sentido tan actual que tienen los términos “utilitas”, “justitia”, “humanitas” y “fides”. Lo ha demostrado con ejemplos prácticos, recogiendo declaraciones públicas realizadas por dirigentes políticos del País Vasco. Así, unas palabras de la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantza Tapia, sobre la mejora de las empresas, han ilustrado la vigencia del principio “utilitas”. Otras, pronunciadas por la consejera de Educación, Política Lingüística y Cultura, Cristina Uriarte, sobre las 4.000 publicaciones con visibilidad internacional, alcanzadas por la comunidad investigadora vasca, le han ayudado a ilustrar la dimensión “humanitas” presente en nuestros días. La dimensión “justitia” la ha representado en la figura de Ellacuria, un principio, ha añadido, que también interesa a todos. La dimensión “fides” interesa a los creyentes “y creemos que hacemos una contribución social al promoverla”.

La universidad tiene un reto por delante, asegura Guibert, al referirse a la disyuntiva entre “los valores académicos tradicionales (el saber por el saber, el cultivo de la persona) o buscar más directamente la creación de riqueza y fomentar el empleo”. El debate está sobre la mesa, ha concluido.

Lección inaugural de José Ángel Achón sobre la cultura del renacimiento y los retos de la era global

El acto de apertura del curso académico también ha incluido la lectura de la Lección inaugural del profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, José Ángel Achón, bajo el título ‘Estar en la encrucijada. La cultura del renacimiento y los retos de la era global: un diálogo entre experiencias y expectativas’.

José Ángel Achón ha analizado si la experiencia del Renacimiento, considerado por algunos la 1ª globalización, puede aportarnos algo para afrontar la época actual, ya que fue una época de expansión geográfica que conoció un gran impulso tecnológico y artístico y que replanteó el significado de la condición humana, de las relaciones entre el hombre y la naturaleza y que, además, replanteó sustancialmente sus estructuras políticas, económicas y religiosas, como está ocurriendo –según José Ángel Achón- en la época actual.

Para el profesor Achón, convergen dos puntos destacables en el Renacimiento: la pasión por el conocimiento y el debate sobre la política. A su juicio, se buscaba proporcionar una visión general que encontrara el sentido de la nueva época y que presentara una visión conjunta del hombre y del mundo. “Un tipo de conocimiento propio de una época de cambios en la que se pierden los valores tradicionales y se buscan nuevas referencias y, como pasa en nuestra era global, se necesita ante todo orientación”, ha destacado.

En el Renacimiento nacen los conceptos de estado, identidad nacional o soberanía, y asegura que “es bueno recordar que en aquellos momentos embrionarios se manejaron otras ideas acerca de la política”, como la responsabilidad ciudadana, el compromiso por la defensa de las libertades colectivas o la participación cívica en los asuntos públicos. “Ideas que parecen tener un eco actual cuando reclamamos una política más cercana al ciudadano, más abierta a su participación, o un replanteamiento de las actuales relaciones entre lo público y lo privado”, ha indicado José Ángel Achón.

Por último, ha asegurado que “ante tiempos de incertidumbre como los actuales, conviene plantear nuevos proyectos, utopías y expectativas futuras, armados con el bagaje de nuestra experiencia colectiva”.