UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– El secretario general de UGT del Metal Navarra, Lorenzo Ríos, critica en la Universidad de Navarra la situación que la reforma laboral ha generado para la firma de convenios sectoriales

El director de la Asociación de la Industria de Navarra, , afirmó en la Universidad de Navarra que la “ha reequilibrado la negociación de convenios colectivos”, ya que “frente a medidas de presión como la huelga, los empresarios pueden amagar con paralizar inversiones o incluso con deslocalizaciones”.

El representante de la patronal, que ofreció una conferencia en la Facultad de Económicas, explicó, no obstante, que la “evolución legislativa” ha generado un momento de “incertidumbre” en la negociación actual, ya que el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos es una cuestión que se está dirimiendo en el Tribunal Supremo.

La ultraactividad de los convenios había dejado históricamente la presión de la negociación en el lado de los empresarios, ya que en caso de no llegar a un acuerdo con la parte sindical, aseguraba que el convenio firmado seguiría vigente hasta que se alcanzase uno nuevo. La última reforma laboral impulsada por el Gobierno del PP eliminaba esta figura, decisión que pueden anular los tribunales.

Los estudiantes del Máster de Dirección de Personas en las Organizaciones tuvieron la oportunidad de escuchar a José Manuel Ayesa y a Lorenzo Ríos, secretario general de la UGT del Metal en Navarra, para entender los pormenores de la negociación de un convenio colectivo.

Por su parte, Luis Gabriel Martínez Rocamora, magistrado y profesor de Relaciones Laborales del posgrado, resaltó la importancia de la negociación colectiva: “El convenio colectivo asegura una cierta paz social. No es solo una lista de obligaciones que tiene que cumplir el empresario. Si alguna vez fue solo eso hoy es realmente un instrumento eficacísimo de flexibilidad y productividad en la empresa: bolsas de horas, conciliación, reestructuración del tipo de trabajo. En España es una norma que bien gestionada y negociada puede ser la salvación de la empresa. También puede acabar con ella”, explicó.

Intereses divergentes

Lorenzo Ríos se mostró muy crítico con la evolución legislativa de la negociación colectiva: “De la noche a la mañana el Gobierno trató de eliminar la ultraactividad, nos movieron el suelo que pisábamos”.

Ríos explicó a los estudiantes que su labor sindical en la negociación hasta el año 2012 se limitaba a “lograr incrementos de salario y reducciones de jornada”, pero que ese año “todo cambió” con la llegada de la crisis. A partir de entonces, las negociaciones han sido “más complejas” debido al contexto económico desfavorable, pero su apuesta por la “flexibilidad” les ha permitido “seguir cerrando acuerdos”. El sindicalista subrayó que solo el 2% de las empresas navarras tiene más de 200 trabajadores, por lo que “el convenio sectorial es fundamental para las pequeñas empresas, donde no es posible negociar. Marca un mínimo común para el sector”.

El pragmatismo que reivindicaron ambos ponentes será necesario para cerrar este año el nuevo convenio del Metal en Navarra. “Tenemos el interés común de la buena marcha de la empresa, pero a partir de ahí los intereses son divergentes”, concluyó Ayesa.