UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVI EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

Guillermo Escudier, inspector y jefe de Homicidios de la Policía Judicial del CNP de la provincia, reconoce que las investigaciones más complejas de resolver son las relacionadas con las desapariciones de personas

El cien por cien de los homicidios cometidos en la provincia de Sevilla bajo la competencia de la Policía Nacional en el último año fue resuelto satisfactoriamente por los investigadores. Es lo que asegura Guillermo Escudier, inspector y jefe del Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Sevilla de la Policía Nacional. Según explica Escudier, la base de la investigación policial es la que realiza el Grupo de Homicidios de la Policía Judicial, que desarrolla lo que se denomina “estructura global de la investigación, que va desde que se recibe la primera información sobre el crimen hasta la ejecución de la sentencia condenatoria”.

Guillermo Escudier ha realizado estas manifestaciones en el marco del curso ‘Investigación científico-técnica de los homicidios: abordaje multidisciplinario’, que ha comenzado hoy incluido en el programa de la XVI edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide que se desarrollan en la Sede Universitaria Olavide en Carmona – Rectora Rosario Valpuesta. El seminario, que concluye mañana viernes, está bajo la dirección del doctor Antonio Rico García, profesor del Departamento de Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica de la UPO.

La investigación científico-técnica es una “parte esencial de la estructura y debe ser lo más completa posible porque, aunque a veces no pueda ayudar a resolver el crimen, otras aporta información que confirme la investigación o bien orienta hacia otra hipótesis”. En este sentido, subraya que la colaboración y la transmisión de la información entre los investigadores del Grupo de Homicidios y las unidades de la Policía Científica encargadas de la recogida; y el tratamiento de los vestigios con los médicos forenses del servicio de Patología Forense del Instituto de Medicina Legal y los expertos del Instituto Nacional de Toxicología “es fundamental para el devenir de la investigación”.

Como cualquier otra disciplina, la investigación criminal “está viva” y los numerosos avances en la ciencia que son aplicables a la vida diaria lo son también a las técnicas de investigación, a pesar de que el Grupo de Homicidios es “orgulloso heredero de una tradición de doscientos años de investigación criminal en España”. Asimismo, destaca la colaboración internacional como una de las facetas “más enriquecedoras” de la investigación criminal y sitúa el modelo formativo de la Escuela Nacional de Ávila –mezcla de formación académica y experiencia profesional- como un “referente” para agentes de policía de muchos países “que vienen a formarse en ella”.

Sobre los casos más complejos de resolver, el jefe de Homicidios afirma que son las desapariciones ya que, al carecer de escena del crimen, “la parcela técnico-científica queda muy mermada”. Así, si no hay cadáver, “las certezas son menores y las hipótesis mayores, ya que buena parte de las piezas con las que se comienza el puzzle no están”. En estos casos, la investigación comienza “centrándose en conocer todo lo posible del desaparecido para ir completando el puzzle y descubrir la figura que esconde”.

La presión mediática es uno de los elementos con los que deben trabajar los profesionales policiales en cualquier caso de homicidio, asunto incompatible con la “imprescindible discreción” que ha de acompañar el proceso de realización de las diligencias de investigación. Para convivir con esa presión mediática, la Policía Nacional cuenta con un Gabinete de Prensa “que contribuye a alejar el foco mediático de los investigadores, aunque mi gente está acostumbrada a trabajar con ella”, concluye.