UNIVERSIDAD DE BARCELONA

· Un estudio internacional identifica doce segmentos genómicos —la mayoría correspondientes a genes concretos— que contribuyen al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)

· En el trabajo, publicado en la revista Nature Genetics, participan investigadores catalanes de la Universidad de Barcelona, el Hospital Vall d’Hebron, el Hospital Mutua Terrassa y el Instituto de Salud Global de Barcelona, entre otros

· La investigación analiza cerca de diez millones de posiciones del genoma en más de 50.000 individuos de distintos países de Europa, Estados Unidos, Canadá y China

Un estudio internacional, centrado en el análisis del genoma de más de 50.000 individuos de todo el mundo, ha identificado doce fragmentos concretos del ADN relacionados con la susceptibilidad al trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). En la investigación, publicada por la revista Nature Genetics, participan más de ochenta autores, entre los que destacan diversos expertos catalanes, como Bru Cormand, que es investigador de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Biomedicina de la UB (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER); Josep Antoni Ramos Quiroga, Marta Ribasés, Miquel Casas y Cristina Sánchez Mora (Hospital Universitario Vall d’Hebron y CIBERSAM), Amaia Hervás (Hospital Universitario Mutua Terrassa), y Jordi Sunyer (Instituto de Salud Global de Barcelona, ISGlobal).

Primer estudio mundial del TDAH a escala genómica

El TDAH es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes en la primera infancia y adolescencia: afecta a cerca del 5 % de los niños y al 2,5 % de los adultos. Se caracteriza por déficit de atención, hiperactividad y comportamiento impulsivo, y limita las habilidades personales y sociales de los afectados. Con un origen bastante desconocido hasta ahora, todo indica que el TDAH es el resultado de la combinación de factores ambientales (toxicológicos, psicosociales, etc.) con una base hereditaria poligénica (que explicaría cerca del 75 % del trastorno).

Este es el mayor estudio a escala genómica que se ha hecho hasta ahora sobre el TDAH, y se centra en el papel que tienen en él las variantes genéticas frecuentes en la población general. Lideran el trabajo los expertos Benjamin M. Neale (Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, Estados Unidos), Anders D. Børglum (Universidad de Aarhus, Dinamarca) y Stephen V. Faraone (Universidad Estatal de Nova York, Estados Unidos), con el apoyo de plataformas internacionales como el Consorcio de Genómica Psiquiátrica (PGC), el Early Genetics and Lifecourse Epidemiology (EAGLE Consortium) o el Roadmap Epigenomics Mapping Consortium.

Tras la pista de diez millones de loci en el genoma humano

El equipo internacional ha analizado cerca de 10 millones de posiciones (loci) en el genoma de más de 50.000 individuos —entre pacientes y controles— de diversos países de Europa, así como de Estados Unidos, Canadá y China. Mediante la metodología de estudio de asociación a escala genómica (GWAS), se han analizado los cambios en un único nucleótido del ADN (SNP), que son los más abundantes en el genoma humano.

El estudio revela que estas variantes genéticas comunes «tienen un peso del 21 % en el total de la genética del TDAH», explica Bru Cormand, jefe del Grupo de Investigación de Neurogenética en la Facultad de Biología de la UB. «Además —añade el experto—, la mayoría de las alteraciones genéticas que se han identificado se encuentran en regiones del genoma muy conservadas a lo largo de la evolución, hecho que apunta a su relevancia funcional».

En concreto, la investigación internacional identifica doce segmentos genómicos —la mayoría correspondientes a genes concretos— que confieren susceptibilidad al TDAH. En particular, muchos de los cambios genéticos relacionados con este trastorno afectan a elementos reguladores de la expresión génica en el cerebro.

El gen FOXP2: la base genética del lenguaje en humanos

Entre los fragmentos identificados destaca el gen FOXP2 —uno de los más estudiados respecto al desarrollo del lenguaje en humanos—, que codifica una proteína con un papel destacado en la formación de las sinapsis neuronales y el aprendizaje. Cabe destacar que FOXP2 ya había sido señalado como gen candidato al TDAH en un estudio de hace unos años (Psychiatric Genetics, 2012), en el que participaban varios autores catalanes de este nuevo trabajo. Por ahora, es uno de los pocos genes citados en la bibliografía científica que vuelve a aparecer en el mapa genético del TDAH publicado en Nature Genetics.

Otro de los genes identificados —DUSP6— está implicado en el control de la neurotransmisión dopaminérgica, que es un proceso diana para los tratamientos farmacológicos más habituales del TDAH. Asimismo, el gen SEMA6D, que se expresa en el cerebro durante el desarrollo embrionario, también podría tener un papel relevante en la formación de las ramificaciones neuronales.

El estudio internacional revisa, además, la posible base genética compartida entre el TDAH y más de doscientos rasgos (tanto psiquiátricos como no). Tal y como apunta Cormand, «los resultados revelan solapamientos genéticos entre el TDAH y la depresión mayor, la anorexia, el nivel educativo, la obesidad, el éxito reproductivo, el tabaco o el insomnio, entre otros».

Varios estudios previos realizados en gemelos habían demostrado ya que el 75 % del trastorno se explica por factores genéticos. Este nuevo estudio empieza a definir de forma más concreta el paisaje genético del TDAH, identificando alrededor de diez genes específicos que contribuyen a la vulnerabilidad al trastorno. Según el investigador, «este estudio refuerza, en contra de ciertas voces negacionistas, la idea de que el TDAH es un trastorno con una base biológica sólida, en la que la genética tiene mucho que decir».

Consorcios científicos: ciencia internacional a gran escala

Este primer mapa genético de la susceptibilidad al TDAH concentra el esfuerzo investigador de expertos de más de sesenta instituciones de todo el mundo, y se suma al progreso científico para mejorar el diagnóstico de trastornos psiquiátricos a partir de la genética. «Estos resultados muestran la importancia de impulsar estudios a gran escala —que únicamente son posibles a través de grandes consorcios internacionales— para explorar la base genética de las enfermedades complejas del cerebro», concluye Bru Cormand.