UNIVERSIDAD DE CÁDIZ

Investigadores del proyecto ‘SUDEREPAR’, financiado por la Fundación Biodiversidad, se reunieron con la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar para darles a conocer los primeros resultados

Investigadores de la Universidad de Cádiz, coordinados por el catedrático Juan Miguel Mancera, y en colaboración con el Instituto Español de Oceanografía (IEO), han presentado a la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar los primeros resultados del proyecto Supervivencia y recuperación de las especies descartadas en la pesca de arrastre en aguas atlánticas de la Península Ibérica (SUREDEPAR), financiado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa Pleamar, cofinanciado a su vez por el FEMP.

Este proyecto tiene como objetivo analizar los efectos de la pesca de arrastre sobre la supervivencia de dos especies de gran interés comercial en el sur de España tales como el pulpo (Octopus vulgaris) y la cigala (Nephrops norvegicus). Hasta el momento, el estudio ha constatado que las tasas de supervivencia de estas especies suelen ser altas, por lo que estos resultados son “esperanzadores” para el sector pesquero.

En palabras de sus investigadores, se ha demostrado que la pesca de arrastre supone un estrés para los animales capturados; por este motivo, además de comprobar su supervivencia una vez devueltos al mar, se debe asegurar su correcta recuperación fisiológica. Para ello, se han realizado estudios de supervivencia, tanto de cigala como de pulpo tras la captura mediante este sistema, a bordo del buque oceanográfico Miguel Oliver, de la Secretaría General de Pesca integrada en el Ministerio para la Transición Ecológica.

De este modo, se pretende disminuir la presión pesquera sobre las especies citadas, en caso de que éstas muestren altas tasas de supervivencia y una completa capacidad de recuperación fisiológica tras la pesca de arrastre, permitiendo su liberación al mar.

Y es que con la entrada en vigor de la nueva normativa sobre descartes de la Unión Europea (Reglamento 1380/2013/UE), todas las especies gestionadas con cuota o bajo tallas mínimas tendrán que ser desembarcadas. Sin embargo, esta ley contempla una importante excepción: “ha de permitirse que los pescadores sigan descartando aquellas especies que, según los mejores dictámenes científicos disponibles, tengan un elevado nivel de supervivencia cuando se devuelven al mar”.