UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALENCIA

El Catedrático de Psicología imparte en la UCV un seminario en el que advierte de que “el 1,1% de personas españolas pueden convertirse en jugadores patológicos y un 5% están en riesgo de ser jugadores problemáticos”

Francisco Labrador, catedrático de Modificación de Conducta de la Universidad Complutense de Madrid, ha subrayado ante el problema de la ludopatía en España que “hay bastante dejadez y falta de respuesta por parte de la Administración, ya que se beneficia mucho de la recaudación del juego y de los puestos de trabajo que crea”.

De hecho, “hasta hace muy poco tiempo, el juego no ha sido considerado un problema. Ahora se incluye en los planes de drogas y en el sistema sanitario, pero la cantidad de inversión que se está haciendo para su prevención es muy pequeña en comparación con otras adicciones”, ha expresado.

Labrador ha impartido el seminario ‘Tratamiento psicológico del Juego patológico’ en el Máster en Psicología General Sanitaria de la Universidad Católica de Valencia (UCV), donde ha asegurado que la ludopatía es “un problema que afecta a un número importante de españoles” pero que “tiene solución”. Así, se ha referido a un reciente estudio que concluye que “el 1,1% de personas españolas pueden convertirse en jugadores patológicos y un 5% están en riesgo de ser jugadores problemáticos”.

Por ello, en el encuentro, celebrado en el salón de actos del Campus de Valencia-Santa Úrsula, este experto ha expuesto las principales herramientas de prevención y estrategias para tratar la adicción tanto a los juegos tradicionales de apuestas tradicionales como a los más actuales online, que afectan cada vez más a los jóvenes.

“En países como Canadá, donde el juego está regulado por el Estado, se hacen programas de prevención muy interesantes con adolescentes de 10 a 12 años. La cuestión es poder entender el mecanismo psicológico del juego, que es un sistema de diversión. Estas iniciativas son muy interesantes para que los niños y jóvenes entiendan que el juego es una parte de nuestra vida, pero no una estrategia para ganarnos la vida”, ha asegurado Labrador.

En este sentido “los tratamientos están enfocados a cambiar el pensamiento del jugador -distorsionado por el hecho de querer ganar-, a modificar el comportamiento y a desarrollar beneficios alternativos: en lugar de jugar para ganar, hay que plantear que el juego es para divertirse o hacer una reunión con amigos”, ha afirmado.

Por otro lado, el catedrático ha señalado que el hecho de que la gente joven se esté implicando en nuevas formas de juego “tiene que ver con el producto que están vendiendo, puesto que las apuestas deportivas son más atractivas para los jóvenes”.

Igualmente, ha constatado una relación con la adicción a los videojuegos. “Cuanto más juegas y controlas el videojuego, mejores resultados obtienes. Este pensamiento se traslada a las apuestas y no es real, puesto que cuanto más juegas no cambias tu habilidad, ya que las apuestas son impredecibles e incontrolables. Este cerco cognitivo de ser capaz de controlar, predecir o alterar el resultado del juego está presente en los jugadores fundamentalmente, y es fácil que se traspase de los videojuegos a los juegos de azar”, ha advertido.