UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALENCIA

La UCV celebra el Día Europeo de la Logopedia con una jornada científica

Inmaculada Baixauli, investigadora en la Unidad de Autismo de la Universidad Católica de Valencia (UCV), ha incidido en el “futuro esperanzador” para los niños con trastorno del espectro autista (TEA) en la jornada científica que esta universidad ha organizado en el Día Europeo de la Logopedia. “En los últimos años se ha investigado como nunca en intervención temprana. Hay mucho por hacer pero, en este momento, hay que ser totalmente optimistas. Por ejemplo, si antes era un sesenta por ciento el porcentaje de niños que permanecían no verbales, ahora estamos entre un veinte y treinta por ciento”, ha resaltado.

“Ante la pregunta de si el TEA se cura o no, la respuesta es que partimos de que no es una enfermedad sino una condición del neurodesarrollo. Así, con la comprensión adecuada de sus dificultades y los instrumentos apropiados, los niños avanzan y progresan seguro, todos, además de forma a veces insospechada. En la UCV trabajamos con niños pequeños muy afectados y los avances en poco tiempo son muy notables porque contamos con modelos de intervención sólidos”, ha asegurado Baixauli.

El año pasado, Conselleria encargó a esta profesora de la UCV y a Belén Roselló, de la Universitat de València, la elaboración de una Guía para Familias con niños con desarrollo del trastorno del espectro autista (TEA). En la jornada también se ha presentado el manual, que recoge la caracterización del TEA, sus primeras manifestaciones, evaluación, diagnóstico e intervención, algunas dificultades concretas que presentan estos niños en la alimentación, conducta, comunicación, sueño y regulación emocional así como las fortalezas que tienen estos pequeños y que sirven para compensarlas.

Respecto a la prevalencia, en España los datos giran en torno al uno por ciento de la población, pero las cifras no son concluyentes pues están determinando en la actualidad. En Europa, el trastorno afecta en torno al uno por ciento de la población y en EE.UU los datos del 2018 hablan de uno de por cada 59 niños. Sin embargo, “hay mucha controversia porque la mayor sensibilización ante el trastorno, los mejores instrumentos de diagnóstico, la mejor formación y acceso a servicios lleva a que muchos niños que antes eran diagnosticados con discapacidad intelectual ahora son diagnosticados dentro del espectro autista, de modo que ha disminuido la prevalencia de la discapacidad intelectual y ha aumentado la del TEA”, ha detallado esta experta.

Así, “siempre que haya una sospecha –además los pediatras tienen ahora instrumentos de screening- lo ideal es remitir a un equipo especializado que evalúe en profundidad al niño. Cuanto antes se inicie la intervención mejor”, ha añadido.

Respecto a la medicación “en estos momentos no hay para los síntomas nucleares del TEA; sí que hay para sintomatología asociada como irritabilidad, epilepsia, déficit de atención o problemas de conducta si la hubiera. Se están haciendo ensayos con oxitocina en EE.UU pero todo es muy preliminar. Así, la intervención en TEA es logopédica y psicoeducativa”, ha afirmado la profesora de la UCV.

En la jornada, que se ha celebrado en el salón de actos de la sede de Santa Úrsula, ha participado también Neus Calaf, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Ha organizado la sesión la Facultad de Psicología, el Grado en Logopedia y el Máster Universitario en Intervención Logopédica Especializada.