UNIVERSIDAD DE LEÓN

El catedrático de microbiología ha dedicado su conferencia a reflexionar en torno a la pandemia de gripe de 1918

El Paraninfo Gordón Ordás del Edificio El Albéitar ha acogido en la tarde de hoy el acto solemne de incorporación a la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León (AVETCYL) del catedrático de Microbiología de la Universidad de Valladolid y Jefe del Servicio de dicha especialidad del Hospital Universitario ‘Rio Hortega’, José María Eiros Bouza, como nuevo académico de número, en una ceremonia en la que ha pronunciado un discurso titulado ‘La pandemia de gripe de 1918. Reflexiones en su centenario’.

En su intervención, Eiros ha realizado un detallado análisis de la denominada ‘gripe española’, pandemia que coincidió con el final de la primera Guerra Mundial, que ocasionó unas cifras de mortalidad que según diversos autores oscilan desde 20 hasta 50 o 100 millones de personas, de acuerdo con los cálculos más extremos. “La pandemia, -explicó- se desarrolló en tres olas en casi todos los países: durante la primavera de 1918, el otoño de ese mismo año, y el invierno consecutivo, ya en 1919. Las tres ocurrieron en menos de un año, con un periodo de ausencia de gripe entre las olas muy corto e incluso solapado en algunos lugares”.

Pero la gripe continúa siendo un grave problema y “ha seguido circulando entre la población humana, alternando brotes epidémicos de poca importancia con otros que afectan a zonas más extensas del mundo”. Por ese motivo, Eiros ha criticado que la cotidianeidad de esta enfermedad y la familiaridad con ella, evitan que desde el ejercicio de la política se convierta en una prioridad el desarrollo de una vacuna universal que, en su opinión, debería realizarse con “porciones conservadas del virus”, y que probablemente sería “más efectiva que las actuales vacunas estacionales dirigidas a antígenos que mutan rápidamente”.

PROBLEMAS PARA LA PREVENCIÓN

Para el nuevo académico de la AVETCYL, hay al menos dos importantes obstáculos para la efectividad de la prevención, “el primer problema, -dijo-, es que cada año las formulaciones de vacunas deben cambiarse y administrarse de nuevo para proporcionar protección contra las cepas potencialmente circulantes”. En cuanto al segundo, Eiros ha señalado que se trata del “creciente sentimiento anti-vacuna, con muchos grupos emergentes en todo el mundo que se oponen a la vacunación”, y ha citado por ejemplo a las personas que siguen a falsos profetas que afirman incorrectamente que la vacunación es la causa del autismo.

Finalmente, Eiros ha reconocido que un siglo después, “los misterios que rodean la gripe de 1918 siguen parcialmente velados, y continúan surgiendo pandemias”, aunque ha expresado su confianza en que las estrategias experimentales de vacunación recientemente desarrolladas, “brinden la esperanza de que se puedan elaborar vacunas universales protectoras contra la gripe”.