UNIVERSIDAD DE BARCELONA

Un estudio publicado en la revista PLOS Pathogens describe un nuevo mecanismo molecular de evasión viral utilizado por los citomegalovirus para interferir en la respuesta inmunológica del huésped infectado. En el reciente estudio, liderado por la profesora Ana Angulo, de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona y del IDIBAPS, también participan Pablo Martínez Vicente y Domènec Farré (UB), Pablo Engel (UB-IDIBAPS), y Carolina Sánchez y Antonio Alcamí, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC-UAM).

Los citomegalovirus son patógenos de la familia Herpesviridae, un grupo de virus con un genoma de ADN complejo, que se distribuyen ampliamente en la naturaleza y son capaces de causar infecciones en numerosas especies de vertebrados. En general, son virus que permanecen de forma permanente en los huéspedes, en un estado de latencia, después de la infección primaria. Sin embargo, cuando el sistema inmunitario del huésped se debilita, los citomegalovirus se activan y causan patologías serias en varios perfiles de pacientes, como personas infectadas por el VIH o receptoras de órganos trasplantados. Además, las infecciones causadas por estos virus son la causa más frecuente de infección vírica congénita y pueden tener consecuencias fatales para el feto durante el embarazo.

Una nueva estrategia para evadir las defensas del huésped

Durante la evolución, los citomegalovirus han desplegado varios mecanismos para interferir en la respuesta inmunológica y alargar su ciclo vital en los organismos infectados. Entre otras estrategias de immunoevasión, pueden capturar genes de sus huéspedes, incorporarlos sus genomas y modificarlos para sintetizar proteínas que bloquean las defensas naturales del huésped y facilitan la supervivencia viral.

En este trabajo se describe una nueva estrategia de evasión inmunológica desarrollada por los citomegalovirus que infectan monos del género Aotus, un proceso que el nuevo estudio ha analizado en gran medida en células inmunitarias humanas decisivas para el control de la infección viral.

Según la investigación, la maquinaria biológica de los citomegalovirus es capaz de sintetizar una proteína viral —la A43— que posee una estructura homóloga a la del receptor CD48, una glicoproteína de la familia de receptores de superficie SLAM (signaling lymphocytic activation molecules).

El receptor CD48 se ubica en la superficie de la mayoría de los leucocitos y tiene un papel fundamental en los procesos relacionados con la inmunidad. Cuando el CD48 se une al receptor 2B4 —que se expresa principalmente en linfocitos citotóxicos o células NK (natural killers) —, se activa una cascada de reacciones que regula la respuesta inmunitaria de estas células defensivas y contribuye a controlar la progresión viral ante las infecciones causadas por los citomegalovirus.

Según el nuevo estudio, la proteína A43 soluble producida por citomegalovirus se une fuertemente al receptor 2B4 expresado en las células NK —un tipo de linfocitos implicados en la respuesta inmunitaria innata— y, por tanto, impide que interactúe con su ligando, el receptor CD48. Ello provoca que las células NK no sean capaces de reconocer y eliminar de modo eficiente las células infectadas.

Futuras estrategias para controlar respuestas inmunitarias excesivas

Tal y como apuntan los autores, durante el proceso infeccioso, la proteína vírica A43 secretada por las células infectadas actúa como un receptor trampa o cebo (decoy receptor) del CD48. Así se bloquea el receptor 2B4 en las células citotóxicas, lo que supone una nueva estrategia de evasión inmunológica.

El trabajo publicado en la revista PLOS Pathogens —el primer estudio científico que explora la función de la molécula A43— abre un nuevo escenario para el uso potencial de esta proteína viral en la modulación de respuestas inmunitarias exacerbadas, dependientes de CD48-2B4, en un amplio perfil de patologías como las enfermedades autoinmunitarias.