UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVII EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El periodista Carlos Franganillo, quien durante cuatro años cubrió la información de la Casa Blanca, asegura que los medios de comunicación tradicionales han de reinventarse para no saturar a los usuarios

El mundo de la comunicación política tiene un antes y un después desde la irrupción de Donald Trump y su particular manera de relacionarse con los ciudadanos, mediante las redes sociales, y con los grandes medios estadounidenses. En opinión del periodista Carlos Franganillo, “Trump ha cambiado las reglas del juego y el discurso, porque ha tenido la osadía, entre comillas, de enfrentarse a los medios de comunicación, y lo ha utilizado como herramienta electoral”.

Franganillo, quien durante cuatro años ha sido corresponsal de TVE en Washington, ha hecho estas declaraciones en el marco del curso ‘Periodismo y política. ¿Poder, contrapoder o connivencia?’, que se celebra en la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona dentro de la programación de la XVII edición de los cursos de verano de la UPO, y en el que ha pronunciado una conferencia sobre el particular caso de EEUU. El seminario se desarrolla hasta mañana bajo la dirección de Rafael Rodríguez, presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla.

Para el presentador del Telediario 2 de TVE, el presidente de los EEUU se ha caracterizado por “mensajes mucho más duros, que antes eran prácticamente impensables” en su relación con la prensa y los medios más poderosos del país, lo que le ha servido para movilizar a una gran parte del electorado conservador que presentaba una gran desafección hacia los medios de comunicación tradicionales. Así, asegura que “sólo el 45 por ciento de los estadounidenses confían en los medios, una desconfianza aún mayor entre los votantes republicanos, por lo que existe un caldo de cultivo de recelo y distancia hacia la prensa”.

No obstante, y a pesar de estos episodios “puntuales que se magnifican enormemente a través de los medios” y que Trump ha empleado como arma electoral para movilizar a sus votantes, el ex corresponsal asegura que no ha percibido grandes diferencias en la relación de la Casa Blanca y la prensa con respecto a gobiernos anteriores. Carlos Franganillo asegura que el periodismo en EEUU presenta un “escenario diverso”, ya que “la libertad de expresión, de prensa y de opinión están en el ADN de los estadounidenses, porque es algo que los americanos se creen profundamente”. Así, el sector cuenta con un “escenario de medios muy plurales y diversos”, aunque hay una “gran concentración en seis grandes grupos”, y los medios “exponen abiertamente su posición ideológica y piden el voto para uno u otro partido, a diferencia de lo que ocurre en España”, apunta.

Por otro lado, el periodista considera que existen elementos de la comunicación política que no se pueden circunscribir al ámbito de EEUU, sino que han llegado a todo el mundo occidental, inmerso en la “resaca de una crisis económica que ha dejado muchas frustraciones”. Entre éstos destaca, “el populismo y el uso de las redes sociales con mensajes cada vez más simples y frívolos que calan rápido en la sociedad en este momento histórico y económico”. Este escenario ha provocado una degradación del discurso político para adaptarse a los nuevos medios de comunicación, que en ocasiones difunden información a un ritmo vertiginoso o incluso noticias falsas. “Vivimos en un entorno muy complicado, donde los movimientos políticos populistas que apelan a los sentimientos tienen mucho más potencial y no necesitan desarrollo”, asevera.

A pesar de todo, el presentador considera que el periodismo ha de seguir siendo “contrapoder del poder político”, para lo cual es necesario que los profesionales se adapten a los nuevos entornos “porque estamos un poco confundidos y superados por medios que nos adelantan por la izquierda y la derecha y ya no somos el único filtro del discurso público entre el político y el ciudadano”, porque las nuevas tecnologías han hecho posible que surjan “creadores de bulos e intoxicación que se difunden más rápido”. Por ello, concluye, “los medios de comunicación tradicionales tienen que reinventarse para no saturar de información a los usuarios”.