UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVII EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

Lourdes Naranjo, que ha traducido dos películas nominadas al Óscar, asegura que el sector de la traducción audiovisual está en continuo crecimiento debido a la demanda generada por las plataformas digitales y la televisión de pago

El sector de la traducción audiovisual está en continuo crecimiento debido a la demanda generada por las plataformas digitales y la televisión de pago. Ahora bien, que haya trabajo no significa necesariamente que todo sea de color de rosa puesto que, cuanto mayor es la demanda, mayores son las exigencias para que un producto se emita lo antes posible. “Esto supone que todos los profesionales implicados, desde lo traductores hasta los técnicos de sonido de un estudio de doblaje, trabajen a contrarreloj para que dicho producto esté listo a tiempo. Por lo tanto, se podría decir que el trabajo no falta, pero que las condiciones son mejorables”, afirma Lourdes Naranjo Ortega, traductora autónoma especializada en traducción audiovisual.

La traducción audiovisual, aparentemente, seguirá estando en auge mientras se mantenga esa demanda por parte de los usuarios, puesto que “no todo el mundo habla idiomas o tiene el nivel suficiente como para seguir un hilo argumental. Por tanto, nuestra labor consiste en facilitar esa comunicación y permitir a los espectadores que disfruten del producto. Además de esto, existe una rama que va de la mano de la traducción audiovisual en sí misma: la accesibilidad”, según la traductora. Lo cierto es que, cada vez más, la sociedad parece concienciarse de que existen personas con discapacidades visuales o auditivas que tienen el mismo derecho que el resto a disfrutar del cine o la televisión. “Se podría decir que también están en un discreto auge la audiodescripción para ciegos y los subtítulos para sordos, aunque me temo que, en este campo, aún queda mucho camino por recorrer”, puntualiza.

Lourdes Naranjo ha realizado estas declaraciones en el ámbito del curso ‘En pocas palabras: subtitulación y accesibilidad en el siglo XXI. 2ª edición’, que ha comenzado hoy en la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona dentro de la programación de la XVII edición de los cursos de verano de la UPO. El seminario está dirigido por Yolanda Morató Agrafojo, profesora del Departamento de Filología Inglesa-Lengua Inglesa de la Universidad de Sevilla.

Aunque sea un sector en auge, “basándome en mi experiencia, nuestra profesión sigue siendo bastante desconocida para la sociedad, y esa invisibilidad impide también un reconocimiento justo hacia nuestro trabajo. Por ejemplo, a menudo la gente tiende a confundir la traducción en sí con el doblaje y me pregunta si yo les pongo las voces a los personajes. En mi opinión, una parte del público está tan habituada a ver las películas o las series dobladas, que ni se plantea el trabajo que hay detrás ni su dificultad, por no hablar de la precariedad en cuanto a condiciones laborales. Por eso, siento lástima cuando solo se habla de nuestra labor para señalar errores, porque lo tenemos, claro, somos humanos, como el famoso “sincasíos” del episodio 3 de la última temporada de Juego de Tronos, y que, más allá de una crítica constructiva se dediquen a echar por tierra un esfuerzo que, seguro, ni está reconocido ni está remunerado como merece”.

Lourdes Naranjo ha tenido la oportunidad de traducir dos películas que estuvieron nominadas a los Óscar, aunque ninguna se llevó el premio. En 2018, estuvo nominada a Mejor película de habla no inglesa ‘En cuerpo y alma’. Este año estuvo nominada al mismo galardón ‘Cold War’ y, a pesar de estar nominada también a Mejor director y Mejor fotografía, no se llevó ninguna estatuilla. En cambio, sí fue galardonaba en otros muchos certámenes de cine, como el Festival de Cannes o en Los Goya, donde fue premiada como Mejor película europea.

Con respecto a las diferencias que existen entre traducir una película de Óscar de otra que no tenga este galardón, la traductora aclara que para ella no supuso ningún cambio, puesto que su traducción se llevó a cabo meses antes de saber las nominaciones definitivas de los Óscar. “En ningún momento me llegué a plantear que pudieran estar nominadas, aunque cuando llegó a mis manos el proyecto de ‘Cold War’, ya había ganado en Cannes y apuntaba maneras”.

Aún así, Lourdes Naranjo confiesa que le resultó muy gratificante que se llevara el Goya, “puesto que me hizo pensar que si el jurado había visto mi traducción para doblaje, de alguna manera, mi trabajo había contribuido a que el equipo de ‘Cold War’ se llevara el premio y que el público español disfrutase del filme. Por otro lado, en caso de que hubiera sido al revés y me hubiera tocado traducirla después conocerse las nominaciones a los Óscar, o incluso, tras haber sido la ganadora, imagino que la única gran diferencia habría sido trabajar bajo más presión, aunque también, más ilusión. ¡Un Óscar no es cualquier cosa!”.