UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVII EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

María Falcón, experta en coaching y PNL, asegura que el liderazgo interior es la premisa clave e indispensable para poder realizar una buena gestión de equipos y liderarlos de manera eficaz

El desarrollo personal es un proceso de transformación mediante el cual una persona  adopta nuevas ideas o formas de pensamiento que le permiten generar nuevos comportamientos y actitudes, que dan como resultado una mejora de su calidad de vida. Sin embargo, para llevar a cabo este proceso es necesario pasar por tres fases: el autoconocimiento, la autoconfianza y la acción, según explica María Falcón, experta en coaching y PNL.

El primer y gran obstáculo es dar el primer paso y tener la valentía de iniciar un proceso de autoconocimiento. “A veces nos cuesta pararnos para bucear en nuestro interior y romper con la inercia diaria del estrés que sólo nos lleva a quejarnos y a no mirar dentro de nosotros, y así poder tomar conciencia de nuestro potencial, nuestras áreas de mejora, del sentido de lo que hacemos, de si lo que hacemos está alineado con nuestros valores… Pararse a reflexionar sobre todo estos aspectos supone un movimiento emocional que no todas las personas están dispuestas a asumir”.

María Falcón ha realizado estas declaraciones con motivo de su participación en el curso de verano ‘Coaching, comunicación y liderazgo. 5ª edición (nivel avanzado)’, que se desarrolla hasta este viernes bajo la dirección de Samantha Muñoz Vera, coach y socia fundadora de Enéxito, coordinadora de proyectos en el Instituto de Coaching y Liderazgo y experta en coaching y PNL.

La segunda dimensión del proceso de desarrollo personal es lograr la autoconfianza, algo más fácil de conseguir “ya que la fase anterior de autoconocimiento alumbra y apuntala el constructo de la autoestima y la seguridad personal. El ser consciente de nuestras habilidades, competencias y áreas de mejora nos aporta autoconfianza”, señala María Falcón.

Una vez iniciado este proceso, la fase más difícil de conseguir es la acción, ya que esta necesita de mucha determinación, cambio de hábitos y compromiso con nosotros mismos. En este sentido, la coach señala que la acción nos conduce a un camino continuo de crecimiento en el que necesitamos asumir responsabilidad y ser coherentes.

Lo cierto es que el crecimiento personal es indispensable para nuestra evolución profesional, ya que incide en nuestra toma de decisiones, confianza, desarrollo de habilidades, capacidades y competencias, en las estrategias de actuación en el ámbito laboral, en nuestra gestión del cambio, del tiempo… y a su vez el desarrollo profesional nutre nuestra satisfacción personal, metas, autoestima y nuestro autoconcepto personal.

Asimismo, el liderazgo interior es la premisa clave e indispensable para poder realizar una buena gestión de equipos y liderarlos de manera eficaz y efectiva/afectiva. Para ello, tal y como señala María Falcón, “es indispensable desarrollar un proceso interior de autoconocimiento, autorregulación emocional, desarrollo de la autoestima y de habilidades comunicativas, para poder dirigir y gestionar un equipo en el que las variables intrapersonales e interpersonales están continuamente influyendo en la eficacia, cooperación, cohesión y consecución de objetivos de los equipos”.

Con respecto a las cualidades y competencias necesarias para ejercer un liderazgo eficiente, la experta enumera algunas, como la capacidad de comunicación, la cohesión de grupo, empatía, gestión del tiempo, autorregulación emocional, visión, gestión del cambio, coherencia en la toma de decisiones, capacidad de escuchar y ser escuchado, credibilidad, capacidad de análisis y conocimiento del equipo o ser agente motivador para sacar el talento de cada persona. “En definitiva un gran líder debe poseer competencias intrapersonales, interpersonales, además de las técnicas y conocimientos del puesto de trabajo”, concluye.