UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVII EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El profesor de la UPO Antonio Rosal Raya explica que en nuestro país se generan sobre unos 130 millones de toneladas de residuos al año, de los que 10 millones de toneladas corresponden a Andalucía

Poco a poco, los españoles van tomando conciencia sobre la importancia del reciclaje, aunque aún queda mucho por hacer. Según explica Antonio Rosal Raya, profesor del Departamento de Biología Molecular e Ingeniería Bioquímica de la Universidad Pablo de Olavide, “en torno al 40% de los residuos se reciclan en España, frente al 70% de media en países como Alemania, Francia, Holanda o Dinamarca”. En este sentido, apunta a que “todavía existe una fracción importante de la sociedad que desconoce el punto de gravedad en el que nos encontramos debido a la problemática ambiental que supone el elevado consumo de recursos y las graves consecuencias provocadas por la ingente cantidad de residuos que se generan debido a dicho consumo”.

El profesor Rosal ha hecho estas consideraciones en el marco del curso ‘Tratamientos avanzados para residuos sólidos y aguas residuales’, que codirige junto a Gassan Hodaifa Meri, profesor del mismo departamento. El seminario, que este viernes concluye en Carmona, forma parte de la oferta académica de los XVII Cursos de Verano que la Universidad Pablo de Olavide viene celebrando en la sede ‘Rectora Rosario Valpuesta’ del Palacio de los Briones de la ciudad sevillana.

Citando datos de 2016, Antonio Rosal afirma que en España se generan aproximadamente 130 millones de toneladas de residuos cada año, de los cuales unos tres millones corresponden a residuos peligrosos. “Los residuos de construcción y demolición son los que se generan en mayor cantidad, seguidos de los de la minería, los residuos domiciliarios, los producidos en actividades de manufacturación y, por último, los de agricultura, reforestación y pesca”, enumera.

Respecto a Andalucía, en nuestra comunidad se generan unos 10 millones de toneladas de residuos cada año, de los cuales 250.000 toneladas corresponden a residuos peligrosos. La mitad de los residuos no peligrosos proceden del ámbito doméstico y en torno al 25% corresponden a residuos sólidos generados en los procesos para el tratamiento de aguas residuales.

En este sentido, el profesor destaca que en España se trata anualmente un volumen de aguas residuales de 4.097 hectómetros cúbicos, “lo que supone un total de 102 metros cúbicos de agua residual depurada por habitante y año”, mientras que en Andalucía existen 384 estaciones depuradoras de aguas residuales “con una capacidad de tratamiento equivalente a 16 millones de habitantes”, subraya.

Rosal Raya añade que en Andalucía “se evita que aproximadamente el 80% de los residuos municipales generados tengan como destino el vertedero”. Sin embargo, “apenas el 11% se gestiona en origen de manera selectiva, un porcentaje todavía bajo si se toma como referencia la media nacional, que se sitúa en torno al 17%”, lamenta.
Preguntado sobre las políticas de gestión y tratamiento que deberían ponerse en marcha para minimizar el impacto de los residuos, el profesor de la UPO asegura que éstas han de estar “en consonancia con la Directiva marco de Residuos, donde se prioriza, por este orden: prevención, reutilización, reciclaje, valorización y, por último, el vertido”.

Se trata, en definitiva, de reducir el poder contaminante de los vertidos y aprovechar eficazmente los recursos contenidos en los flujos residuales que se generan en actividades urbanas e industriales, para lo que existen “numerosas tecnologías avanzadas con sistemas de alta eficiencia para el tratamiento de residuos sólidos y aguas residuales que permiten reducir su impacto ambiental de manera considerable”.

Asimismo, permite “aprovechar los recursos contenidos en los residuos para paliar problemas como la desertización, la erosión y el déficit de materia orgánica en los suelos” y, además, “incorporar efluentes líquidos a cauces públicos sin provocar efectos adversos sobre el medio acuático”, concluye.