UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVII EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

La soprano asegura que no se requieren cualidades innatas para ser cantante, sino una formación adecuada, disciplina, paciencia y estudio, y aclara que no se debe confundir ser cantante con ser famoso

Para la soprano Juana Castillo Ruz, la voz es el instrumento que, junto con otros en un mismo espacio y en una misma interpretación, “consigue mover en mayor intensidad la atención del espectador y producir en él una huella mayor en sus impresiones emocionales”. Y añade que se trata del “instrumento más complejo, más vulnerable y cambiante, pero el más vivo y, por lo tanto, el más especial y hermoso”, asegura.

Castillo ha realizado estas manifestaciones con motivo de la inauguración del curso ‘Coaching técnico-vocal de alto rendimiento para audiciones, conciertos y giras. Formación complementaria’, que dirige esta profesional y que se desarrolla hasta el viernes dentro de la programación de los XVII Cursos de Verano que la UPO celebra en la sede ‘Rosario Valpuesta’ de Carmona.

Preguntada sobre las cualidades innatas que se requieren para ser cantante, la soprano asegura que éstas no son precisas, ya que la clave del éxito pasa por “una adecuada formación, disciplina, paciencia y estudio”, si bien distingue entre “ser cantante y ser famoso, tener mucho dinero, muchos ‘likes’ en redes sociales, etcétera”. Para ella, ser cantante es ser “un profesional honesto al servicio de personas que necesitan de nuestro trabajo para ser mejores y vivir mejor”, por lo que es “una gran responsabilidad que exige la mayor honestidad”.

Asimismo, con independencia de la facilidad que tenga cada uno para acceder al canto, defiende que hay que “construir un instrumento musical, muscular, que sea fiable durante toda nuestra vida profesional”, y recuerda que ella misma, como profesional, ha formado voces que inicialmente parecía que no estaban dotadas para el canto y que, hoy en día, “después de un trabajo serio, riguroso y disciplinado, barajan giras de 80 conciertos al año con productoras muy profesionales detrás de ellos”.

Juana Castillo añade que “si se trabaja adecuadamente, la voz mejora con el paso de los años”, pero “es innegable que las leyes de la naturaleza hacen que al llegar a una edad muy avanzada la voz inicia un proceso de bajada de nivel porque la musculatura tiende a perder sus cualidades a edades avanzadas”. Sin embargo, “una técnica bien depurada y trabajada consigue que ese declive se produzca a edades muy tardías”, asevera. Lo que no es lógico es que cantantes jóvenes o en edad madura vean mermadas sus cualidades, “lo que obedece normalmente a una mala técnica de emisión, a tener una musculatura mal trabajada o a una falta de cuidados específicos para su concreto instrumento”.

Sobre los estilos musicales más apropiados para cada voz, “la selección corresponde al formador y entrenador vocal tras un riguroso proceso de análisis de las características de la voz del cantante para determinar cuál es el estilo que mejor potencia las cualidades vocales del artista”. No obstante, “luego serán los integrantes de la industria musical, junto con el artista y a veces sin contar con él, los que decidan seguir esa línea o no, algunas veces con acierto y otras lamentablemente no”.

Para mantener la forma, los cantantes han de realizar “ejercicios vocales musculares cada semana, cuidar la forma física para tener una buena tonicidad muscular y hacer ejercicios respiratorios”. En cuanto a la alimentación, debe ser como la de cualquier persona: “sana, variada y equilibrada, teniendo en cuenta un adecuado suministro energético en época de giras y conciertos”. Y el estrés antes de una actuación “está relacionado directamente con la seguridad que tenga el artista, tanto a nivel personal como técnico-vocal”, algo en lo que tiene mucho que decir el instructor o profesional y para lo que ayudan los ejercicios de respiración antes de cada actuación. “Un cantante nunca se debe sentir en peligro ante un concierto”, concluye con rotundidad.