UNIVERSIDAD DE NAVARRA

– Hanne Roothooft, profesora de Didáctica de la Lengua y la Literatura, intervino en un congreso en la Universidad de Navarra

La confianza es un aspecto clave a la hora de impartir una asignatura en inglés y uno de los puntos débiles que suelen tener los profesores universitarios españoles que ofrecen su materia en este idioma. Así lo ha explicado la profesora de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Universidad Pública de Navarra Hanne Roothooft en el marco del XVIII Congreso de la Asociación Europea de Lenguas para Fines Específicos (AELFE), celebrado en el Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra.

En el encuentro ha presentado una investigación sobre el punto de vista de los profesores universitarios que dan sus clases en inglés. La realizó junto con Ruth Breeze, coinvestigadora principal del proyecto ‘Discurso público’ del ICS, con financiación de Cambridge English.

De acuerdo con las conclusiones, la primera reacción de un profesor cuando se le comunica que debe ofrecer su asignatura en inglés suele ser el miedo. “Los participantes en el estudio confesaban su temor a no ser capaces de expresarse correctamente en inglés; les preocupaba no encontrar las palabras adecuadas, su pronunciación y su fluidez”, ha expuesto Roothooft. De hecho, al preguntarles qué tipo de apoyo les gustaría tener, la mayoría de las peticiones estaban relacionadas con la mejora de su nivel y de su confianza con el inglés.

La investigadora considera que “lo más importante para impartir clase en inglés es que los profesores se sientan cómodos y seguros de sí mismos”. A su juicio, incluso puede llegar a ser más importante que el nivel de dominio del idioma. Según vieron en su investigación, la actitud de muchos profesores ante la asignatura cambiaba conforme pasaban las clases, mejoraban la práctica y veían que los alumnos les entendían.

Claves para impartir clase en inglés

Asimismo, Roothooft lamenta que, en muchas ocasiones, esta falta de confianza puede deberse a una falta de formación adecuada por parte de sus centros académicos: “No se sienten preparados, no les dan formación ni les explican muy bien qué tienen que hacer”. Si bien algunas universidades proponen clases de inglés general, sostiene que no son suficientes. “Necesitan ayuda sobre cómo dar la materia en inglés, cómo interactuar con los alumnos”, ha insistido.

De este modo, la investigadora ha enfatizado que la metodología a la hora de dar la clase es imprescindible. Aunque algunos investigadores crean que la traducción del contenido es suficiente, para Roothooft hay que hacer la clase más interactiva. “A veces es mejor decir menos y que quede claro, apoyarse en otros materiales e, incluso, en la participación de los alumnos”, ha asegurado.

Por un lado, esto puede ayudar a la confianza del profesor, que no tiene ofrecer una clase magistral en inglés. Por otro, favorece que los estudiantes comprendan y mantengan la atención en clase. “Incluso en tu propio idioma, seguir a alguien que habla durante mucho rato es complicado”, ha puntualizado.