UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

XVII EDICIÓN DE LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE

El presidente de los cronistas sevillanos, José Antonio Fílter Rodríguez, asegura que este movimiento “socavó los cimientos del Antiguo Régimen y fue una revolución pacífica, por eso tuvo éxito”

José Antonio Fílter Rodríguez, cronista oficial de Cañada Rosal y presidente de la Asociación Provincial Sevillana de Cronistas e Investigadores Locales, afirma que la Ilustración fue un “movimiento cultural e intelectual sin cuya existencia no habría sido posible el mundo que hoy disfrutamos”. Según el historiador, con el firme deseo de construir un mundo mejor, alejando la ignorancia, la superstición y la tiranía, los ilustrados “nos legaron ideas e iniciativas tan fundamentales como la separación de poderes en los Estados o los inicios del feminismo”. Además, “sin todo este movimiento no puede entenderse la revolución francesa y el conjunto de transformaciones que dieron paso a la edad contemporánea”.

Fílter ha hecho estas declaraciones en el marco del curso ‘Ilustración, ilustrados y colonización en la España del siglo XVIII. La creación de nuevas poblaciones de Sierra Morena y Andalucía’, que se celebra este jueves dentro de la programación de los XVII Cursos de Verano que la Universidad Pablo de Olavide celebra en Carmona bajo la dirección de David Naranjo Gil, vicepresidente ejecutivo de la Fundación de Municipios Pablo de Olavide, y la coordinación de José Antonio Fílter.

A juicio del cronista, la Ilustración “socavó los cimientos del Antiguo Régimen y fue una revolución pacífica, por ello tuvo éxito” ya que, aunque España no se caracterizó por imbuirse de este movimiento, “en campos como el cultural y el científico encontramos iniciativas muy destacadas que sentaron las bases de transformaciones posteriores”. En este sentido, destaca que la Constitución de 1812 “constituye un magnífico ejemplo del éxito de muchas ideas ilustradas”, así como la puesta en marcha durante el siglo XVIII de diferentes Reales Academias y Sociedades Económicas de Amigos del País.

Cuestionado sobre las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, el presidente de los cronistas e investigadores locales sevillanos asegura que suponen uno de los primeros proyectos de modernidad en Europa, al afirmar que “el reloj de la historia se aceleró con transformaciones en todos los ámbitos” al constituir “una de las principales manifestaciones de las ideas y medidas reformistas que mostró la Ilustración en nuestro país”. En este sentido, destaca que plantear en pleno siglo XVIII cuestiones como la obligatoriedad de la educación primaria para todos los niños, la eliminación de la transmisibilidad de empleos de gobierno municipal o la prohibición de crear o incorporar a mayorazgos tierras de esas nuevas colonias o que se establecieran conventos y monasterios “evidencian lo avanzado del pensamiento que las impulsó” y explican que los sectores más inmovilistas se opusieran a las Nuevas Poblaciones.

En cuanto al origen de la creación de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, José Antonio Fílter explica que ya desde el siglo XVII, periodo caracterizado por una fuerte crisis demográfica y económica, “el Gobierno español tenía sobre la mesa la idea de crear o incentivar la puesta en marcha de nuevas poblaciones en los espacios más despoblados de la Península Ibérica, si bien no sería hasta el Siglo de las Luces cuando esos proyectos tuvieron opciones de llevarse a la práctica”. En este contexto, la figura de Pablo de Olavide surge como “el más apropiado para encargarse de su puesta en marcha y dirección, especialmente porque hasta entonces había demostrado su valía como síndico personero del Concejo de Madrid y al frente del Hospicio de San Fernando”, añade.

La idea inicial consistía en establecer nuevas colonias agrarias en diversos puntos de Sierra Morena, “de ahí que el proyecto comenzase al norte de la provincia de Jaén en 1767”, apunta. No obstante,” la necesidad de disponer de más tierras para un número de colonos que superó casi en un tercio lo inicialmente previsto, así como el deseo de prestar seguridad y asistencia a otros puntos cercanos al camino real, facilitó que el proyecto se extendiera en 1768 a otras zonas también despobladas entre Córdoba y Carmona”.

Por último, Fílter considera que la principal aportación que las Nuevas Poblaciones hacen a España es “la experiencia de haber sido un territorio colonizado en el siglo XVIII, fundamentalmente con población extranjera, y estos pueblos son un ejemplo en nuestros días de total integración en el entorno, aunque conservando rasgos propios”. Porque “el paso del tiempo ha hecho desaparecer gran parte de los rasgos culturales de esos primeros colonos, pero otros, como la tradición de los huevos pintados el Domingo de Resurrección, siguen presentes en estas nuevas colonias fundadas en el siglo XVIII”, concluye.