UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALENCIA

Las víctimas del terrorismo Koldo San Martín, Marisol Chavarri y Javier López Ruiz relatan su historia en la Universidad Católica de Valencia (UCV) y recuerdan que el “odio” en el País Vasco y Navarra “no ha terminado”

El Grado en Criminología de la Universidad Católica de Valencia (UCV) y la Asociación de Víctimas del Terrorismo de la Comunidad Valenciana han celebrado un encuentro en la sede de Santa Úrsula, patrocinado por la Fundación de Víctimas de Terrorismo en el que Marisol Chavarri (Beasain, 1962), Javier López Ruiz (Málaga, 1954) y Koldo San Martín (Bilbao, 1974) han puesto voz al relato histórico del terrorismo en España.

Javier es un ex guardia civil, víctima de un atentado terrorista de ETA en Galdácano (Vizcaya) en 1978, que le obligó a dejar la Benemérita con 24 años por secuelas incapacitantes y a utilizar un bastón para poder andar el resto de su vida.

Por su parte, Marisol tenía 17 años cuando dos terroristas de ETA entraron en la mañana del 9 de marzo de 1979 en el despacho de su padre, Miguel Chavarri, en Beasain (Guipúzcoa), donde era el jefe de la Policía Municipal, y le dispararon nueve veces en el pecho.

Koldo se encontraba haciendo la mili en Cádiz el 25 de febrero de 1992 cuando su padre, el guardia civil José San Martín, de 49 años, caminaba solo en dirección a su casa en Guecho (Vizcaya) para comer con su mujer Mari Carmen, y en una esquina de la plaza Villamonte aparecieron a sus espaldas los etarras Javier Martínez Izaguirre y Juan Carlos Iglesias Chouzas y el segundo le pegó un tiro en la cabeza y otro más, mientras yacía en el suelo.

Marisol explica que están la UCV para contar cómo “salieron adelante” ellos y sus familias tras la tragedia que vivieron a manos de la banda terrorista, que segó la vida de 859 personas en su sangrienta trayectoria de medio siglo, y para contar “una parte de la historia de España que, por desgracia, se está olvidando”, apunta Koldo.

“Queremos que los jóvenes tengan otro relato de lo sucedido, el de las víctimas del terrorismo. Queremos que sepan lo que realmente sucedió allí, que comparen con otras versiones que oigan y saquen sus propias conclusiones respecto de”, aduce Javier.

INTERÉS POLÍTICO EN “OLVIDAR LO SUCEDIDO”

Según Koldo, que se hizo guardia civil para honrar así la memoria de su padre, en la actualidad “se quiere hacer un blanqueo de la historia por parte de ciertos grupos políticos, pero la realidad de lo sucedido está en el sufrimiento de las víctimas”. Asienten a esta afirmación Marisol y Javier; este último subraya que hoy es “más necesario que nunca” que las víctimas den su testimonio por toda España: “Parece que hay un interés de olvidar lo que sucedió y contar un relato completamente diferente para suavizar esa etapa negra de nuestro país”.

“Es muy importante que nos oigan para que no solamente se oiga a la otra parte”, expone Marisol, que recuerda que en el “odio” no se ha terminado: “En ciertas zonas del País Vasco y Navarra sigue existiendo. Por eso es imprescindible que las víctimas relatemos nuestras historias; yo me tuve que marchar de mi pueblo a Logroño con 17 años. Ellos tienen que saber que existimos y somos personas”.

Koldo, que sufrió también el desdén social en su propia tierra, es muy claro al respecto: “La sociedad vasca, que es más cerrada, siempre ha dado la espalda a las víctimas. Siempre. Era muy normal escuchar el típico ‘algo habrá hecho’ cuando se producía un atentado. Si los nuevos partidos políticos hablan de libertades, las víctimas estamos en posición de explicar qué es la libertad, porque en el País Vasco no pudimos ser libres”.

DESENTERRAR “ANTIGUOS MUERTOS” Y ENTERRAR “A LOS MÁS RECIENTES”

Javier cree “firmemente” que los etarras y sus cómplices “no se avergüenzan de lo que hicieron”. En su opinión lo que ocurre ahora es que “ya no obtienen rédito electoral” reivindicando el terrorismo y les ha tocado cambiar de “táctica”. Por esa razón, el ex guardia civil asegura que “no se ha acabado con ETA”, simplemente ha terminado su “etapa violenta” y ahora “está en las instituciones” y los españoles “van a tener que seguir aguantándola”.

“Se va a intentar que las víctimas del terrorismo pasen a ser historia. Algunos se han ocupado de desenterrar a antiguos muertos y se han encargado, a la vez, de enterrar a los que son más recientes. Solo digo que el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”, lamenta Javier.

Por su parte, Koldo hace hincapié en que “no puede volver a repetirse” lo sucedido con ETA: “Hablamos de 50 años de terrorismo. El cometido de ETA era terminar con el Estado de la manera que fuese. Empezó matando militares, guardias civiles y policías. Vio que no conseguía lo que pretendía y se puso a matar jueces, siguieron los políticos, periodistas y luego los civiles. Son 859 víctimas que merecen memoria, dignidad y justicia”.