UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA

El investigador de la UEx David Porrinas ha publicado el ensayo histórico “El Cid. Historia y mito de un señor de la guerra”, que profundiza el personaje de Rodrigo Díaz de Vivar desde la perspectiva de la historia militar. El libro describe a un líder militar, un señor de la guerra, inteligente, analítico, con una gran capacidad de adaptación a circunstancias cambiantes y adversas

La Historia gusta y despierta interés en los lectores. Esto lo ha comprobado el profesor e investigador de la UEx, David Porrinas González, cuyo ensayo histórico El Cid. Historia y mito de un señor de la guerra, publicado por la editorial Desperta Ferro, va por la tercera edición en apenas un mes y medio. Figura como uno de los libros más vendidos en la FNAC o Amazon. Doctor en Historia por la UEx con la tesis Guerra y caballería en la plena Edad Media. Condicionantes y actitudes bélicas, Castilla y León, siglos XI-XIII, dirigida por el catedrático de la UEx, Francisco García Fitz, siempre se ha sentido atraído por la Edad Media y la caballería medieval.

Eres especialista en Historia Medieval, ¿por qué te has especializado en este periodo histórico?

Desde siempre me ha atraído el mundo de los caballeros y de los castillos, y tuve la suerte de contar con un excelente profesor en la Facultad de Filosofía y Letras que me encaminó hacia el estudio la Edad Media, el catedrático de Historia Medieval Francisco García Fitz, que fue además mi director de tesis. Me encontré con un periodo muy interesante, clave en el proceso formativo de Europa, con el surgimiento de lo que hoy en día son países como Francia, Inglaterra, Portugal o España, que se han consolidado en naciones, estados y países.

¿Con qué propósito has escrito el ensayo El Cid, historia y mito de un señor de la guerra?

Empecé a investigar sobre los caballeros medievales en el marco de mi tesis, en el periodo conocido como la reconquista, en el que se encuadra el propio Cid. García Fitz me animó a estudiar el Cantar del Mio Cid y la imagen de los caballeros en la guerra, con el objetivo de contrastar la imagen literaria con la imagen histórica. A partir de ahí, comencé a profundizar en el personaje desde la perspectiva de la historia militar. Se trata de un nuevo punto de vista, un análisis desde la guerra y la caballería para entender mejor al personaje. En 2017 la editorial Desperta Ferro se puso en contacto conmigo para que asesorara y participara en un número, sobre la figura del Cid, de su revista de divulgación histórica. Posteriormente, en ese mismo año, me llamaron de la editorial porque el número se estaba vendiendo muy bien y me propusieron escribir un libro, una biografía actualizada del Cid, enfocada desde el punto de vista militar, ya que Desperta Ferro es una editorial especializada en historia militar. Desperta Ferro ha desarrollado un magnífico trabajo editorial con este libro sobre el Cid, ofreciendo al lector no solo el texto, sino múltiples ilustraciones comentadas y unos mapas originales y muy clarificadores de los contenidos. Ese generoso material gráfico es un gran valor añadido que tiene el libro.

Sin hacer mucho spoiler, ¿qué va a descubrir el lector de la vida y personalidad del Cid histórico? ¿Qué adjetivos le definen?

El lector va a descubrir sobre todo a un guerrero, con su forma de pelear y organizar ejércitos, y cómo desarrolla las relaciones políticas, muy relacionadas con el mundo de la guerra. Despliega una geoestrategia compleja que es fundamental para entender el éxito del Cid Campeador. Aprovecha el estado de debilidad de los reinos de Taifas para convertirse en el único rey de taifas cristiano. De hecho, el Cid gobierna Valencia durante los cuatro primeros años a la manera de un taifa musulmán, aplicando el derecho y las costumbres islámicas porque no tiene contingente poblacional suficiente para gobernar ese señorío a la manera cristiana. Necesita a la población autóctona para ser príncipe de Valencia y poder seguir cobrando tributos que necesita para él y los suyos. El estudio de esta faceta militar nos lleva a conocer los intentos de vasallaje con el Papa para conservar el señorío. El único hijo varón del Cid muere en una batalla contra los almorávides y, a partir de ese momento, el Cid da un giro a su actuación política dentro de Valencia, comenzando entonces a gobernar a la manera de un príncipe cristiano, bajo la protección de un Papa que directamente nombra un obispo para Valencia. De esa forma el señorío valenciano pasa a ser una especie de Estado vasallo del Papa Urbano II, y Rodrigo Díaz consigue con ello bastante independencia con respecto a otros principados y reinos cristianos.

El Cid es un señor de la guerra, su razón de ser es precisamente su ejército. Y, además, es un ejército híbrido de cristianos y musulmanes, en el cual la elite militar sería su hueste cristiana de caballeros, con la que parte al destierro, y que enriquece al servicio de los príncipes musulmanes de Zaragoza. Su estrategia es original porque nos encontramos en una época en la que no hay ejércitos profesionales ni permanentes y el Cid consigue articular un ejército profesional. Es un líder militar, un señor de la guerra, inteligente, analítico, con una gran capacidad de adaptación a circunstancias cambiantes y adversas, y con una visión bélica y estratégica global.

¿Dista mucho el Cid real de la imagen literaria que ofrece el Cantar del mio Cid? ¿Cuáles han sido tus fuentes históricas?

Dista bastante. La imagen del poema es la de un guerrero idealizado. En el Cantar el asedio de Valencia pasa desapercibido, mientras que muchas de las batallas ampliamente descritas son ficticias. En el poema sus hijas se llaman Elvira y Sol, cuando las hijas históricas se llaman María y Cristina. Es una imagen heroica de la epopeya, que tiene que ver con la realidad en que es un gran guerrero, un vencedor de batallas, especialista en razias, es decir, operaciones rápidas, con escuadrones de caballería para conseguir botines y presionar al enemigo devastando su territorio. El Cantar de Mio Cid se integra dentro del género literario de la épica, de los cantares de gesta, y mezcla pequeños porcentajes de realidad con amplios contenidos ficticios. En base a la libertad que la ficción proporciona a sus autores se crea un personaje heroico, idealizado, muy atractivo para sectores amplios de la sociedad, entonces en la Edad Media y también en la actualidad. El Cantar es pieza clave para entender mitificaciones del personaje que van a desarrollarse con posterioridad.

¿Cuáles han sido tus fuentes históricas?

Las fuentes que he consultado están al alcance de cualquiera, son fuentes editadas. Hay distintas ediciones, y la mayoría traducidas al castellano. Es el personaje de su tiempo mejor documentado, más que el propio Alfonso VI, el rey leonés coetáneo al Cid. Disponemos de fuentes cristianas contemporáneas al personaje, incluso documentos firmados por él mismo como “Yo, Rodrigo el Campeador”. Él se sentía identificado con ese epíteto, que significa aquel que domina el campo de batalla. Sin embargo, no hay constancia histórica de que se le llamase Cid o Side. También hay disponibles crónicas, documentos expedidos por él o su mujer en Valencia, la carta de arras, que nos sirve para conocer su patrimonio. Y por otro lado, tenemos crónicas islámicas muy interesantes, algunas escritas por un testigo ocular que vivió del asedio de Valencia y posterior gobierno. Para entender bien al personaje hay que situarlo en su tiempo, no solo en el de la península ibérica sino también el del mundo mediterráneo, que vivía fenómenos expansivos liderados por los señores de la guerra y también de las cruzadas a Jerusalén.

¿Qué valor tiene la literatura para un historiador?

La literatura es fundamental como fuente histórica para conocer la mentalidad de la época, el contexto cultural y mental en el que se desarrolla la obra. El Cantar del Mio Cid nos sirve para conocer la cultura de guerra a finales del siglo XII y principios del XIII. El último capítulo del libro lo dedico al proceso de mitificación del Cid, desde que muere el personaje hasta la actualidad. Las novelas caballerescas del siglo XVI, el teatro del siglo XVII, las visiones de la historia romántica del siglo XIX, su plasmación en el Himno de Riego, primer himno nacional oficial de España, la identificación en las generaciones del 98 y del 27, el uso del personaje en el régimen de Franco, la película Anthony Mann, la enciclopedia Álvarez con la que estudiaban los niños de la postguerra, hasta la reciente novela de Arturo Pérez Reverte.

Tu libro ha tenido una excelente acogida por la crítica y el público. ¿Hay un perfil de lector de biografías o ensayos históricos?

La novela histórica está en auge y las producciones cinematográficas y las series con tramas históricas gozan de muy buena aceptación en la sociedad. La gente demanda Historia y hay un interés evidente. El libro va por la tercera edición en un mes y medio, y está entre los más vendidos de Amazon, Fnac y La Casa del Libro, que son grandes plataformas comerciales. Ha coincidido en el tiempo con la novela de Pérez Reverte Sidi, que goza de mucho éxito y cuya lectura es muy recomendable, y muchos lectores han optado por llevarse las dos obras de temática cidiana, una novela histórica y un ensayo. Hay que tener en cuenta, además, que el conocimiento que muchos jóvenes tienen del Cid procede del personaje literario que se estudia en Secundaria, por ello, el Cid histórico es más desconocido frente al Cid literario.